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24 jun 2012

LEONEL OSPINA
"EL JARDINERO DE LA PARRANDA"

La palabra merendero, se refiere en forma despectiva a esos músicos callejeros que vegetan en las noches de Medellín. Pero hasta ahí esa denominación, porque cuando uno los encuentra, ellos vienen cargados de muchas noticias de su cansada ambición de no haber sido artistas de fuste. Muchos de ellos claudicaron, pero sus caminadas por la noche de la ciudad, sus llevadas de serenatas, así como la música que interpretan, es algo digno de sobrevivir en la memoria. Así alguna vez conocí en el Bar Jurídico, donde nunca vi jueces, uno de ellos: tenía a lo sumo unos 80 años y aun recorría los bares de Medellín desde la Playa hasta la plazuela Nutibara hasta Guayaquil buscando dar serenatas o interpretar canciones ante borrachitos terrenales deseosos de una sentimentalidad en vivo y en directo en las mesas atiborradas de licor, y, por ello recibir unas magras monedas. Este señor con su guitarra se quedaba con nosotros, poetas a la intemperie, y terminaba más borracho con su guitarra destemplada. Pero este señor anónimo como muchas de sus canciones alguna vez me entregó una canción que no había escuchado. “Rondeles”, como si su memoria aun cantara al país de 1950.

De esta manera en la Villa se le dice merendero a una persona, un músico que no ha triunfado y se ha quedado cantando canciones ajenas y dando serenatas a desprogramados bebedores nocturnos o a novias desconsoladas.

Por supuesto que no voy a referirme a Leonel Ospina de esta manera. Leonel Ospina fue un grande de la música parrandera antes que muchos cantantes de ahora existieran. Basta escuchar “María Teresa”, “Ya nació el niño” o “El Jardinero”, canciones que siempre regresan en diciembre para saber de quién se trata.

Ahora Leonel Ospina en los billares de La Playa una mañana de domingo suele acompañar con un bolero y un tango: “La Abandoné y no sabía” 
por:Victor Bustamante

5 abr 2012

DICHOS Y REFRANES 
Los dichos y refranes son reflejo de la sabiduría y sentir  popular, expresan los sentimientos más puros y honestos de la gente que los adopta y lo vuelve inmortales.Aquí algunos de ellos.

Abril aguas mil y todas caben en un barril.
Agua, Dios y misericordia.
Agua que no has de beber mejor déjala correr.
Agua y mujer a nada deben oler.
Aguacero fuerte pasa pronto.
Aguarse la fiesta.
Ahogarse en un vaso de agua.
Algo tendrá el agua desde que la bendicen.
Antioqueño no se vara.
Antioqueño no mea solo.
Antioqueño que se respete pide rebaja.
Antioqueño tiñe pero no destiñe.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos
Amor de lejos, amor de pendejos.
A buen sueño, no hay mala cama.
A buena hambre no hay pan duro
A caballo regalado no se le mira el colmillo.
A cada marrano le llega su sábado.
A camino largo, paso corto.
A chillidos de marrano, oídos de matarife.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A gato viejo, ratón tierno.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A mal tiempo, buena cara.
A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
A grandes males grande remedios.
Abril lluvioso hace a mayo hermoso.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Al buen entendedor, pocas palabras bastan.
Al final, la cabra al monte tira.
A lo hecho, pecho.
Al hombre que camina no se le paran las moscas encima.
Al mejor cazador se la va la liebre.
Al perro más flaco se le pegan las pulgas.
Al que madruga Dios lo ayuda.
Al vago y al pobre, todo les cuesta doble.
Amigo en la adversidad, amigos de verdad.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Amor con amor se paga.
Amor con celos causa desvelos.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Antes que acabes, no te alabes.
Antes que te cases, mira lo que haces.
Antes son mis dientes que mis parientes.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Aquellos son ricos que tienen amigos.
Árbol que nace torcido, nunca se endereza.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
En casa de herrero, cucharón de palo.
El que no tiene más con su mujer se acuesta.
El que nace pa’ tamal, del cielo le caen las hojas.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El hambre es la buena, no la comida.
El hombre propone la mujer dispone y el diablo sopla.
El diablo sabe más por viejo que por diablo.
El Perro viejo, ladra sentado.
El mal escribano le echa la culpa a la pluma.
El melón y la mujer son difíciles de conocer.
El peor de los males es tratar con animales.
El pez que busca anzuelo, busca su duelo.
El pez por la boca muere.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
El que al cielo escupe, en la cara le cae.
El que busca, encuentra.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
El que canta, sus males espanta.
El que da primero, da dos veces.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
El que es un buen gallo en cualquier corral canta.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
El que mal anda, mal acaba.
El que más hace, menos alcanza.
El que mucho corre, pronto para.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que no cae, resbala.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
El que no oye consejo, no llega a viejo.
El que no se arriesga no cruza el río.
El que parte y recomparte, le toca la mayor parte.
El que poco pide, poco merece.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que quiere baile, que pague músico.
El que quita la ocasión, evita el ladrón.
El que tiene tienda, que la atienda.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
El sueño es alimento de los pobres.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El que no llora no mama.
El que nada debe, nada teme.
En boca cerrada no entra mosca.
En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
En la guerra y en el amor, todo es permitido
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
En tiempo de guerra, cualquier hoyo es trinchera.
En todas partes se cuecen habas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Enero y febrero, desviejadero.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Entre bueyes no hay cornadas. 
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Entre más amistad, más claridad.
Es mejor deber dinero y no favores.
Ese huevo quiere sal.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Está como agua pa’ chocolate.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Machete, estate en tu vaina.
Madre no hay más que una.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Más envejecen las penas que las canas.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Más liso que nalga bebé.
Más quebrao que un tabaco en el bolsillo de atrás.
Más pronto cae un hablador que un cojo.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Más vale malo por conocido que bueno por conocer.
Más vale libertad con pobreza que prisión con riqueza.
Más vale pájaro en la mano que cientos volando.
Más vale pan con amor que gallina con dolor.
Más vale poco y bueno que mucho y malo.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Mejor solo que mal acompañao.
Menos perro, menos pulgas.
Muchos hijos, riqueza del pobre.
Muerte, no te me acerques, que estoy temblando de miedo.
Mujer, gallina y marrano se comen con la mano.

No crea que el indio es pobre porque la maleta es de hojas.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que lo resista.
No cortes el árbol que te da sombra.
No todo lo que brilla es oro.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
No hay atajo sin trabajo.
No hay curva mala pasándola despacio.
No hay enemigo pequeño.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
No hay mal que por bien no venga.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
No le busques tres pies al gato.
No me hables de flores, que soy jardinero.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
No tengas como vano el consejo del anciano.
No tropieza quien no anda.
No le pongas tanta crema a tus tacos.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.

24 mar 2012

MARIO TIERRA

"MARIO TIERRA", nació en Fredonia Antioquia Colombia. A la edad de 15 años se dedica a hacer versos y más tarde ingresa a una academia de oratoria y literatura. A los 21 años escribe su primer libro de coplas. Cinco años más tarde escribe su segunda obra "Lagrimas de Barro".

Mario ingresa al mundo de la composición y pasa a hacer parte de La Sociedad de Autores y Compositores SAYCO y ACIMPRO de Colombia. Cuatro años después hace su primera grabación para discos Victoria e ingresa a la Asociación de Trovadores Colombianos ASTROCOL en calidad de socio fundador. Por los siguientes 10 años el escritor / compositor / trovador se dedico a participar en concursos de trova y humor, obteniendo cientos de trofeos en diferentes categorías. En el año de 1970 escribe "Del Alma de mis Montañas".

En los siguientes 10 años grabo canciones de su propia autoría en 10 LP de música Parrandera y poesía costumbrista en diferentes disqueras de Medellin. Fue director musical del sello LYRA de SONOLUX en medellin. Desde 1985 Mario Tierra viajaba a diferentes países del mundo representando nuestro folklor colombiano. Fue el primer fundador del primer periódico de humor en USA, THE PAISA TIMES en 1990 en New York. En 1997 viaja a Boston y Miami donde hace una obra de teatro con su Familia "POBRES PERO EN MIAMI", de su autoría, la cual acapara la atención de la comunidad colombiana la cual por su trabajo por la cultura fue condecorado como Orgullo Hispano por el canal UNIVISION miami en 1998.

Después inicia una serie de presentaciones De trova y Humor Paisa, en Teatros y Sitios Colombianos" después publica el libro ''EL BESO DE LA DICTADURA" una Novela basada en CUBA y su régimen político, con Humor, Poesía, Política y sarcasmo. En el momento está preparando una recopilación de su extensa carrera Artística como músico, compositor, Trovador y humorista, está entre los primeros poetas costumbristas y folkloricos de Antioquia.
 (tomado de myspace)
SUPERSTICIONES Y 
MALEFICIOS
(Tal vez pueda tomarse como un articulo muy extenso pero vale la pena leérselo, muy recomendado)

Para que los perros no lo muerdan, cuando los vea diga: Hak Pak “y esperad serenamente que los perros ante el encantamiento no os harán nada.”

Para el juego tome una anguila muerta por falta de agua y la piel de un toro muerto por ataque de perros, coloque la hiel en la piel de la anguila con un adarme de sangre de buitre; ate los dos cabos de dicha piel con un pedazo de soga de ahorcado y póngalo a secar todo en un horno calentado con helecho cogido en la víspera de San Juan. Después con esto forme un brazalete en el cual escribirá con su propia sangre, sirviéndose para ello de una pluma de cuervo las siguientes letras H.U.T.Y en el brazo izquierdo.

O si quiere hacerse amar de las mujeres debe llevar encima y de manera que le toque la piel del pecho izquierdo una bolsita de seda verde que contenga el corazón de una paloma y los ojos de un gato, todo puesto a secar y reducido a polvo; hay que advertir que este filtro debe ser preparado un viernes de primavera o en solsticio de verano.

Estas y más “recetas” y varias oraciones se pueden encontrar en este curioso texto, publicado en 1945 por el presbítero Jesús M Urrea, Vicario General de Santa Rosa de Osos, en él se estudian las tradiciones folclóricas de la región del nordeste de Antioquia, especialmente de Zaragoza y Remedios y otras diversas zonas mineras, enfocadas al aspecto de la brujería y hechicería.

Presenta una recopilación y recuperación de oraciones y conjuros, muchas rescatadas de la tradición oral.  Así lo manifiesta su autor desde el principio: “La penetración de la civilización en los más remotos rincones de esta Diócesis, llevada por los barcos, los autocarros y los aviones, y por las voces de la prensa y de la radio, ha despertado en mí el deseo de recoger cuanto antes, no sea que se pierdan, sin dejar huella en los libros, todas esas tradiciones, leyendas, conjuros, supersticiones, de aquellas tierras que hasta hace poco fueron llamadas por antonomasia, Los Montes, […] En aquellos pueblos remotos, centros a donde acuden los colonos del interior de la montaña, no es difícil encontrar un cúmulo de creencias y prácticas raras, que despiertan la curiosidad de los amantes de la demología, de la sociología y de la teología.”

Sobre la existencia de la brujería y oraciones hechiceras un poblador, considerado brujo en la región, al ser entrevistado por el autor en su misión, decía al respecto de la veracidad de éstas prácticas “Sí es cierto, y no solamente por estas tierras de Zaragoza y sus contornos, sino en todas partes del orbe. […]De esto le digo que existen, claro está, oraciones buenas y malas; por la sencilla razón de que existen dos poderes opuestos, Dios y Lucifer.”

El autor se refuerza en Visitas pastorales del excelentísimo Sr Builes por tierras de misión, donde Monseñor Miguel Ángel Builes trata el tema, en donde acredita los conocimientos de yerbateros, sin necesidad de ser catalogados como brujería. Igualmente de casos de literatura y folclor costumbrista, de Bulas papales, de libros y tratados de santos católicos o convertidos, además de la tradición oral.

Entre los temas que aborda trata el de los supersticiosos y el empleo de oraciones en sus prácticas para lograr sus fines. Expone que las supersticiones pueden ser mal empleadas al trascender y convertirse en sacrílegas “Supersticiones sacrílegas son estas, pues se profana lo sagrado para fines torcidos y se pone una fe criminal a estos objetos santos, torciendo su destino de orden sobrenatural para empleos diabólicos.”

En la explicación que da el autor de las oraciones ya benéficas o maléficas explora el contenido de sus términos: “Desde luego sorprende el uso de la lengua latina en la redacción de una oración en que aparecen mezclados los textos de la Sagrada Escritura y de la Liturgia católica con nombres desconocidos, con palabras sin sentido, con alusiones mitológicas, y todo para pedir lo imposible, es decir, la revelación de lo desconocido y lo futuro, sin distinción alguna; […]” “Lo malo es que se burlan de Dios y de los santos, a quienes invocan sacrílegamente para fines abominables, […]. En esas oraciones aparentemente invocan a Dios, a los santos, pero en realidad invocan a Satanás.

Claro está que estas prácticas y oraciones existen allí donde no se conoce la Religión y que a mayor ignorancia religiosa y menos práctica cristianas, corresponden mayores conocimientos de supersticiones y más practica diabólicas.” “La gente que se dedica a esta clase de faenas, son por lo regular, lo más bajo del pueblo y lo más ignorante que pueda existir.”

En su interpretación de este aspecto cultural y tradicional de la región, como se puede apreciar en estas últimas citas, es visto desde una perspectiva netamente religiosa, lo que da para criticar severa y casi burlonamente toda una forma de vivir y sentir una religión por parte de algunos sectores, a quienes estigmatiza de pobres, incrédulos, torpes al confiar en una tradición ancestral camuflada en el catolicismo.

A grandes rasgos el texto se puede dividir en tres apartes. Una primera comprendida por tres “capítulos” que abordan algunos antecedentes de supersticiones y la brujería en el periodo pagano y cristianismo. Presenta la lucha de la iglesia católica para acabar con hechiceros y magos que gozaron de gran prosperidad durante aquellos periodos.

Remite a ejemplo  de documentos pontificios sobre maleficios y brujerías, como la bula Summis desiderantes dada por Inocencio VIII en diciembre 5 de 1484, por la cual fue acusado el Sumo Pontífice de favorecer las practicas de hechicería. Otra de 1489 llamada Malleus maleficarum (Martillo de las brujas) de los frailes de la Orden Dominicana, quienes por encargo del Papa instruyeron los juicios de hechicería en Alemania. Igualmente ejemplos en Inglaterra, con pasajes de Macbeth donde describe la preparación de hechizos de unas brujas. Para pasar luego a América durante la Conquista y la Colonia, declarando para el continente que “La historia de las supersticiones sería la de la mezclas y transformaciones de la raza.” 

Aquí a diferencia de Europa no figuran príncipes, reyes, coronas, cetros, ni castillos, aquí son aldeas y pueblos recién fundados cubiertos de árboles y montes milenarios, su teatro son remotas y lejanas laderas de ríos y montes.

Una segunda parte podría ser el apartado en que transcribe varias oraciones, conjuros, recetas, etc., para diferentes motivos. Todas estas supersticiones y maleficios, en su mayoría son analizados y criticados desde una lupa netamente religiosa, como quedó manifestado arriba.

Figuran oración de San Marcos; a Santa Elena, “empleada a menudo por mujerzuelas de vida airada y es una oración diabólica.”; del poderoso dragón rojo;  a San Cristóbal; del Gran poder de Dios; de las Animas; de Sansón (San son); de la magia blanca; de San Juan; al Justo Juez; a la Virgen; a la Virgen del Carmen; Conjuro Real de María Santísima y de la Hostia Consagrada; Secreto mágico indial; Conjuro de Jesucristo, entre otras.  Todas estas oraciones y conjuros son empleadas para curar ganado, para salvarse de peligros y desafiar a todos los enemigos; para protegerse de alma y de cuerpo; Para los ojiados (niños, principalmente, a quienes alguna mala persona miró con envidia u odio y le echó con los ojos algún maleficio); Para obtener dinero; Para que no lo vean; Para que nadie le niegue nada; para hacerse invencible; Para discernir las intenciones de un enemigo; Para hacerse amar de las mujeres; para defenderse en las riñas; Para salir de la cárcel en tres días; Para no dejarse morder de los perros; Para el juego; Para preservarse de los malos espíritus; Para perder o embolatar en el bosque, entre muchas otras cualidades y necesidades.

Una tercera parte, que corresponde al capítulo IV La superstición ante el dogma y la moral, es un análisis de cómo se deben observar estas prácticas supersticiosas, si son licitas o ilícitas según la religión católica. Análisis basado en una división hecha por Santo Tomás quien dividió las observancias a tener en cuenta en cuatro renglones, a saber: “1 De las observancias para adquirir la ciencia por medio del arte notoria.- 2 De las observancias que se ordenan a producir cambios en algunos cuerpos. -3 De las que se ordenan a sacar congeturas (sic) acerca de las cosas prosperas o adversas.- 4 De las que consisten en colgar al cuello palabras sagradas.”

A parte de este se apoya en otros autores y teólogos confrontando posiciones, en un análisis bastante nutrido y sustancioso. Discusión acerca del origen y significado del término superstición.

En la primera hace comentarios sobre el arte notoria (la que busca el conocimiento de la verdad por ciertos pactos de signos acordados con los demonios.) por lo que la considera ilícita: “[…] que adquirir la ciencia es cosa buena; pero adquirirla de modo indebido no es bueno: y a este fin tiende el arte notoria.” En cuanto a la segunda que es usar las observancias para la salud (inmutación de los cuerpos) si es lícito si sus efectos son naturales. Para la tercera sobre conjeturas a futuro en algunos casos es licita en otros no, luego no puede concluirse, si esta observancia es licita o no. Y en la última la conclusión es similar a la anterior.

Así pues este libro es sólo un abrebocas para deleitarse con la lectura de éste texto; para conocer un aspecto de nuestra tradición, como se dejó entrever arriba, una mezcla no solo de razas sino de tradiciones europeas, nativas y negras, que han descollado en la brujería, los rezos o maleficios, que dan otra visión de una cultura tan nuestra y tan lejana. Por eso el texto mantiene su vigencia e invita a un estudio más pormenorizado.

Juan de Dios López Cano

2 mar 2012

CANTINAS Y FONDAS
 El ambiente es europeo, suena algo de rock’n roll clásico, se ven algunas cervezas extranjeras y en la entrada dice “… pub”… no, no es Inglaterra, ni Irlanda, es Bogotá. Así es, la cultura del pub ha llegado a esta ciudad, aunque la cuestión no es nueva, pero últimamente se ha puesto de moda.

No es que estemos en contra de ello, no somos tan paranoicos como para despreciar todo lo que venga de fuera, pero también hay que recordar, que mas allá de lo que quieren hacer ver algunos, los pubs no representan en nada a Colombia, ni su gran cultura. La proliferación de estos bares para estos recientes años ha sido de gran escala, al igual que la cultura de las cervezas tradicionales, otra cuestión a la que no nos oponemos, y es que tengo que decir, que soy de los que le gusta ir a un pub a tomarse unas buenas cervezas negras, rojas, rubias y del que color que sea. Pero hay también que ser claros, no queremos parecer europeos, y los pubs no son lo nuestro.

Dentro de la cultura colombiana ancestral, los sitios en los que tomaban nuestros abuelos, eran las “cantinas” (del italiano “cava de vino”), bares de arrabal en los que se bebe aguardiente y se escucha música tradicional. Las cantinas en Colombia podrían ser de varios tipos, existen por ejemplo algunas en las que se reúnen un buen par de amigos e incluso familias a degustar un buen aguardiente, unas cervezas y unos buenos tragos de ron, la música que ameniza estos sitios normalmente es la música llamada hoy día “popular”, genero en el que predomina los instrumentos de cuerda, las letras melancólicas y de desamor, sin embargo no eran las únicas, algunas optan por lo más tradicional, en las que se pueden beber unos buenos tragos, al son de pasillos, bambucos, guasca, rajaleñas, guabinas, sanjuaneros y joropos.

Dentro de los ambientes de bares tradicionales colombianos, también existe el de la “Fonda paisa”, un “bar” mucho más tradicional, que suele ser decorado con elementos de la zona paisa (Antioquia) y andina. Machetes, ponchos, sombreros, rabo’e gallos, carrieles, mesas en madera o guadua, botellas de aguardiente, afiches y diversas inscripciones con refranes, coplas y demás elementos típicos de esta zona del país, son la decoración de paredes y el entorno del bar; la música en estos lugares también suele ser la popular junto a la música tradicional campesina o guasca; música caracterizada por letras picarescas, sarcásticas y humorísticas. Las fondas son muy extendidas en toda la zona antioqueña y de influencia paisa (zonas colonizadas por los paisas en el siglo XIX y el siglo XX), es común verlas sobre todo en pueblos y últimamente debido a la migración externa del país en Bogotá ya podemos encontrar unas buenas fondas el mejor estilo paisa.

La existencia de estos “bares, tanto cantinas como fondas, se ha reducido considerablemente, debido a la “elitización” y la pérdida de identidad por parte, sobre todo, de la juventud colombiana, que para estos días pretenden parecer europeos o libertinos gringos a ser lo que en verdad son. Es por esto, que las cantinas se ven como exclusivas para la gente de “´provincia” y en las ciudades se han olvidado estos ancestrales sitios.

Debemos retomar la cantina, la fonda y el bar de barrio.
¡A CONQUISTAR LO NUESTRO!

(Tomado de berraqueranacional.blogspot)

28 ene 2012

EL PUTAS DE AGUADAS
"Es frecuente encontrar visitantes y hasta parroquianos preguntando por ahí por un tal Quico Quintana. Quizás sean muy pocos los que den indicios sobre el susodicho personaje. Algunos dirán que fue un campesino de los lados de Pore, quien sembraba col, iraca, hortalizas, café y plátano en una pequeña parcela donde vivía con su anciana madre enferma. Unos, que fue un campesino venido de Mermita o Rioarriba conocedor de las treinta y tres paradas del machete y con un importe indeterminado de hechizos y brebajes. Los más versados en conocer a Quico, dirían que fue un trabajador de oficios varios, capaz de realizar misiones imposibles, de aquellas que nadie se atrevía a cumplir y que sólo él se les media. Otros, la gran mayoría, no nos darían ningún dato del personaje por evitar comprometerse con las vidas ajenas o darle rienda suelta a fantásticos dietarios de personajes aguadeños. Los más eruditos dirán que es el personaje central de un cuento que escribió Juan Ramón Grisales en 1979, donde Quico surgió de entre la muchedumbre para enfrentarse al mundo con sus odiseas. Otra cosa sucede si se pregunta directamente por “El Putas de Aguadas”. A él si lo conoce el mundo entero, tiene mil caras, todas las estaturas, de gran carisma y simpatía, fuerte y vigoroso, emprendedor, trabajador, sabio y progresista. Hombre verraco, bello, inteligente, galante, con una ennoblecida historia de arrieros, colonos y fundadores de pueblos y caseríos. Así, el que busca al Putas de Aguadas, notará que El Putas somos todos los aguadeños, los paisas… los colombianos.
El escritor Grisales dió vida al Putas con sus cuentos y rápidamente se hicieron populares. Él de pronto se inspiró en el libro “Mitos de Antioquia”, editado en 1956 donde se hizo referencia del Putas. O en 1939 cuando el filósofo de Envigado, Fernando González escribía: “¡Antioquia! Pueblo sorprendente que vende acciones, vacas adelantadas, atados, marranos en pie, minas y coños. Aquí va a surgir algo, aquí es indudablemente donde va a nacer “El Putas” redentor de Suramérica”. Y aunque el llamado “Brujo de Otraparte” pronosticaba sobre El Putas y vaticinaba que gracias a su talento caería parado en el Parque de Berrío, parece que la historia prefirió que fuera en Aguadas, el sitio ideal para que surgiera como un héroe de carne y hueso.
La historia nos sigue llevando a épocas más recónditas, El Putas puede tener más de doscientos años, tan bicentenario como Aguadas, fueron los mismos arrieros y colonos quienes dieron vida al Putas, mote dado al personaje entre ellos destacado por su valor, fuerza, coraje e inteligencia; héroes dedicados a devorar montañas y a recorrer caminos imposibles, llevando a cuestas el pesado bagaje del progreso. Ellos, montados en sus mulas bestias, con cascos acerados y músculos templados llegaron a “La Aguada” trayendo entre tarugas y enjalmas el más famoso mito de Colombia. Pero aún ellos, los arrieros y colonos, no fueron los precursores del Putas. Fue el producto de la mofa al español invasor que vinieron con “El Patas diablo” o patetas del infortunio metido entre sus ideales de conquista. “El Patas” se convirtió en “El Putas Criollo”, símbolo de una raza indomable y pujante. Así, El Putas ha sobrevivido como historia y como mito, funcionando porque es eficaz, tan antiguo y tan actual porque es real. Tan real porque nos revela su significado, su razón de vida y de ser.
Ahora, el mito como tal evoluciona contemporáneo trayendo tras de sí, cuentos de fantasía, leyendas increíbles, temas musicales, comentarios buenos o mal intencionados, hermosas e inmortales obras de arte, literatura y poesía. Todo ello en manifestaciones de vida latente de un Putas que se fortalece en concepto y significado.
El Putas de hoy es la suma de todas las experiencias, sinónimo del hombre emprendedor y capaz de dominar las inclemencias, es quien suma a su gen evolutivo las magnificencias y logros. El que no ve imposibilidades para alcanzar una estrella, viajar entre las nubes, lograr sus objetivos… El Putas ahora es la suma de todo lo que somos y hacemos para merecer nuestros propósitos. Somos los campeadores de la vida que nos alzamos en el pódium de los triunfadores, héroes de la realidad que a base de constancia, entereza, esfuerzo, logran romper con su mente y con un sombrero en el pecho, la cinta que marca el fin de un camino y el comienzo de un nuevo periplo a superar.
Cada uno de nosotros poseedores de ideales por agenciar, con metas a superar, con sueños por hacer realidad somos los Putas contemporáneos que dan vida al mito, lo hacen suyo y lo ponen de ejemplo.
El mundo sabrá que el concepto de El Putas surgió de un pueblo encumbrado en las verdes montañas del Norte de Caldas, cobijado por inmaculadas neblinas viajeras, de casas coloniales con románticos ventanales y damas sonrientes… La tierra del Pasillo, del sombrero de iraca, el delicioso pionono; en Aguadas, la tierra del Putas".
Carlos Osorio

20 ene 2012

“ESTE COSIACA SIEMPRE ES 
QUE ERA MUY AVISPAO” 
Uno de esos personajes singulares y casi mitológicos, no se sabe si Dios lo creo para la bravura o para la joda, pero queda claro que pa' las dos cosas fue bueno. Nacido en Heliconia (Antioquia) De nombre Cosiaca y su remoquete José María García.
Cosiaca es hoy en día un referente para los cuenteros y mentirosos, que continúan con la tradición oral que caracteriza al pueblo antioqueño pero también a Colombia entera, de ahí que se diga que Colombia es la tierra de los mitos y las leyendas. 
Gran parte de los cuentos de cosiaca se pueden encontrar en el libro “Testamento del Paisa” del escritor costumbrista Agustín Jaramillo Londoño.

ALGUNOS CUENTOS
Cuento 1.
¡Este Cosiaca siempre es que era muy avispao! Ese no se varaba nunca, y por pobre que estuviera siempre andaba de buen humor y por lo menos la lata se la levantaba. En una ocasión llegó a Guaca. Allá había unas fiestas muy alegres que estaban en su fina.
¡Valientes fiestas tan buenas! -dijo cosiaca-. Aquí si que voy a pasar yo bien sabroso…pero lo importante es ir a almorzar que está haciendo mucha hambre.
se entró a una fonda, muy campante aunque sabía que no tenía para el almuerzo.
Llegó al comedor, se acomodó y dijo:
-Buenas mi señora. Necesito que me sirvan un almuercito bien bueno. Pero tal como me lo sirven en la casa.
-como no señor. Ya mismito.
Le trajeron el almuerzo. Se lo comió y fue a salir muy orondo sin pagar. Cuando lo atajó la mujer:
-Oiga, señor: ¡usté no ha pagao!
-Qué voy a pagar, mi señora, si yo le advertí que me sirviera un almuerzo como me lo sirven en mi casa y en mi casa no me cobran….

Cuento 2.
Por la noche se fue a merendar; -Vea, señora: sírvame un chocolatito. -Si, señor, Demás.
-Pero en una tacita grandecita….y bien parviao…
-si, señor.
Se sentó cosiaca a beber chocolate y a comer. Y así que ya terminaba, sacó del bolsillo unas cucarachas que había llevao y las echó en la taza, con harto disimulo.
Y comienza de esta manera:
-¡gas!; virgen…¡gas!
Y haciendo arquiadas. Haciendo arquiadas.
-Qué le pasó, señor? ¿Qué le pasó?
¿qué clase de fonda es ésta? ¡Gas! ¡Auf! Vea las cucarachas que me encontré. ¡Gas!
-Haga silencio, señor -Suplicaba la vieja-. ¡Calle la boca! ¡Mire que está mirando todo el mundo!
-¡Gas! ¡Gas!
-Ay, señor. Mire; bien pueda váyase y no le cobro la merienda.
Y Cosiaca, que esto ero lo que esperaba salió satisfecho. Comió y merendó y nada le costó.

Cuento 3.
Al otro día le hizo un mandado a una señora. Para que le diera almuerzo. Llegó a la cocina y le dieron una sopita.
-¿Y qué más es el almuerzo? -preguntó.
-Nada más.
-Entonces sírvame la merienda, pa que salgamos d’eso di una vez…
-Bueno, Cosiaca. Le vamos a encimar un huevo a caballo.
Le sirven un montón de arroz, y encima, un huevo frito.
-¿Y esto qué es? -pregunta Cosiaca.
-¿Pues no ve? Un huevo a caballo.
-¿Si? Entonces ¿ por qué no me hace el bien y me le pone una monturita de carne y un par de estribos de yuca?

15 ene 2012

LATINA STEREO 
Desde su fundación el 31 de octubre de 1985, Latina Stereo se ha caracterizado por mantener un solo género musical en su programación: “Salsa” es el nombre comercial que se le da a un conjunto de ritmos con ingredientes depurados, producto refinado y sensitivo de la música afro-latina. En su repertorio rítmico y raizal, caracterizado por la versatilidad, pueden apreciarse, entre otros, el Son, la Plena, la Pachanga, la Guaracha, el Mambo, el Guaguancó, la Guajira y el Bolero. “Salsa y solo Salsa” es una identidad propia que se ha convertido en un fenómeno de todas las clases sociales, manteniendo la emisora en los primeros lugares de sintonía a lo largo de su historia.

10 ene 2012

EL CABALLERO GAUCHO
Hace poco hablaba con mi papá y me contaba que El Caballero Gaucho ha significado para este pueblo, lo mismo que Carlos Gardel para el Pueblo Argentino, Luis Ángel Ramírez es el cantor de tangos criollos y guascas por excelencia y uno de los grandes ídolos de nuestro hombre trabajador y montañero. Y siendo mi padre un gran trabajador y montañero, le creo.
Hasta ahora solo he podido encontrar un Volumen con una cantidad de temas considerables, y son la entrega de la botella para esta ocasión, pero la tarea de encontrar algo más de este personaje continua

2 ene 2012

JUAQUÍN BEDOYA
Es un digno representante de la música parrandera de esta tierra, un hombre de pueblo, serio,  amable y entonado en lo que hace (en este caso música), con la particularidad de que puede hacer de “todo” una buena parranda.
Las canciones que aquí se presentan son unas versiones Antioqueñas de temas que ya habría interpretado Guillermo Buitrago en otro momento (y mejor aún sin acordeón)
JOAQUÍN BEDOYA
BIOGRAFÍA 
No sé si hubo intervención de Don Agustín, pero lo cierto es que cuando llamé telefónicamente a su hermano Joaquín Bedoya, éste, muy amablemente, me invitó a que pasara por discos Victoria —empresa donde labora— para darme la información que a bien tuviera; llegué hasta esta fábrica, y efectivamente Don Joa­quín tenía muy presente la visita; el diálogo se inició sin mucho preámbulo.
Don Joaquín es un hombre serio, pero amable y no tan con­versador como su hermano Agustín —tal vez por la premura del tiempo—, pero dispuesto a dar los datos necesarios para nuestro trabajo; claro que por sus amigos, yo sé que es tan jocoso como Agustín.
“Yo nací en febrero 10 de 1943 en la población de Frontino, Antioquia; soy el menor de mis hermanos, y cuando llegamos aquí a Medellín estaba muy pequeñito, tan pequeñito que ni siquiera me acuerdo. Más adelante estudié en la escuela primaria Marco Fidel Suárez de Bello, y posteriormente hice el bachillerato en la Pontificia Bolivariana de Medellín.
Yo creo que esto de la música me viene de ver que uno de mis hermanos—José A. —, estaba en gran apogeo musical; tal vez uno se va pegando ahí y comienza a gustarle también la músi­ca parrandera; yo recuerdo que José Bedoya se iba a trabajar a Fabricato y dejaba la guitarra puntera debajo de la cama; yo lle­gaba de la escuela, cogía la guitarra, y le reventaba dos o tres cuerdas; por la tarde él venía a ensayar y entonces decía:
—Hombe, ¿quién le reventó las cuerdas a esta guitarra?
Y mis hermanas que me 'alcagüetiaban', respondían:
—Pues será usté hombe, porque aquí nadie ha tocao esa guitarra.
Hasta que sucedió lo que tenía que suceder, pues un día me cogió con la guitarra en la mano....
— ¿Usté es el que me está reventando las cuerdas?
Y en lugar de enojarse, me dijo:
—Vea Joaquín, si usté quiere aprender a tocar guitarra, hágalo pero despacito, no muy duro, no hay necesidá de reventar las cuerdas y ahí va aprendiendo.
En ese tiempo no se usaban las cuerdas de nylon, sino que el encordao era de acero y eso se reventaba muy fácil.
—O sea Joaquín que si quiere aprender, hágale suave, por­que si me revienta las cuerdas, me vara a mí pa' las grabaciones.
Entonces ahí aprendí, fui sacando introducciones, y no seré un maestro en la guitarra, pero aprendí a tocar afortunadamente; José A. Bedoya viene a ser como mi primer maestro.
En cierta ocasión, el conjunto de mi hermano tenía una pre­sentación en un colegio de Bello; entonces fueron por mi hermano a la casa Neftalí Alvarez y José Muñoz; mi hermano no llegaba, ellos estaban muy preocupados y de pronto me dice Muñoz, quien ya me había escuchado tocar:
—Hombe, ¿cómo se siente usté pa' puntiar esa guitarra?; pa' que puntiemos lo de José A., lo de Buitrago y otras cositas.
—Hombe, ¡yo no sé!
Estaba yo 'pelaíto', como de doce años apenas, y Muñoz me dijo:
— ¡Vámonos!
De todas maneras esperamos un rato, hasta que agregó:
—Vámonos, y al menos cumplimos; Joaquín, ¡coja la guita­rra!
Lo cierto es que en el colegio ese hicimos una presentación normal, donde yo puntié los números que tenía José A. en apogeo en ese tiempo, algunos de Buitrago, y ellos salieron del paso; entonces me cogí ya un poco de confianza.
Después de esto, Don Otoniel Cardona —el dueño de dis­cos Victoria—, en ese tiempo no tenía fábrica, sino que era socio en Sonolux, donde grababa mi hermano José en el sello Lyra; entonces en cierta ocasión le preguntó Don Oto a José Muñoz:
—Hombe, ¿no habrá por ahí hombe, un hombre que cante parecido a José Bedoya?
— ¡Claro que sí Don Oto!, yo lo tengo; vea, y le aseguro que si no es mejor, es igual.
— ¿Cómo así?, dígale que venga.
Entonces yo fui; en ese tiempo uno le daba las 'demostraciones' en un almacén de discos que él tenía en Guayaquil; esto era para grabar con discos Victoria y no con Sonolux; yo llegué un sábado, con la guitarrita que José me prestó pa' que fuera, y medice Don Oto:
—Hombe, puntéese ahí, cualquier disco de su hermano.
—Hombe, ¿por qué no se puntea algo de Guillermo Buitrago?
Yo estaba muy 'pelao', entonces Don Oto habló con Muñoz:
—Bueno, usté ya lo trajo, y me parece muy bien la cosa.
Entonces a Don Otoniel le debo el que me haya sacado del anonimato; José Muñoz compuso para mí en ese tiempo un tema llamado EL ESPANTO, que se acopló con DESCONFÍALE A LAS MUJERES, y sobre todo el primero, se convirtió rápida­mente en un éxito que se vendía por toda parte; durante algún tiempo grabé discos de 45 R.P.M., hasta que ya salió el L.P.; y aquí voy, aquí 'por los laítos' como decimos.
Después de que yo grabé mis dos primeros temas, entonces empecé a componer y saqué uno que se llama EL RELOJITO, después EL FIAMBRE DE ESTELA, y posteriormente grabé temas de José Muñoz, Neftalí que también componía y muchos otros.
En aquella época de mi hermano José, se reunían varios músicos a tomarse unos 'guaritos', y el uno decía:
—Tengo esta letrica, hombe, pero no la he terminao.
Y entonces ahí charlando, alguno agregaba:
—Hombe ponele esto; o ponele esta otra cosa.
Y así iba saliendo el número; claro que se respetaba el tema de la persona y él quedaba de compositor, ¡claaaro!; el número lo llevaba Muñoz y todos le decíamos alguna cosita, pero el tema era de José Muñoz; eso sí—y hay que decirlo—, el más creativo era José Muñoz, pues EL MECEDOR, DIEZ AÑOS DE PLA­ZO, y muchos y muchos éxitos los componía MUÑOZ y José Bedoya les ponía la música; pero en realidad, el más grande com­positor del grupo era José Muñoz.
Fuera de guitarra yo toco un poco de tiple y lira, pero me gusta más la guitarra.
Entre las composiciones mías que más han gustado pode­mos mencionar LA DULCE TOMA, EL FIAMBRE DE ESTELA y muchas otras que me las han interpretado grupos grandes como EL COMBO DE LAS ESTRELLAS o LA BANDITA. Para componer estos temas a uno le sirve cualquier frase; un chiste por ejemplo, puede dar origen a una letra, pero sabiéndolo aplicar y poniéndole un poco de malicia; por ejemplo LA DUL­CE TOMA es una cosa imaginaria, donde uno le pregunta a un curandero:
— ¿Qué me estará pasando?
Y él me dice:
—Compañero, a usté lo están 'enyerbando'.
EL FIAMBRE DE ESTELA dice:
Pélelo en una manga y no importa que esté duro....
Eso se refiere a aquellos paseos de olla, en las mangas, donde la gente llevaba los fiambres y se bañaban en esas quebradas; entonces de ahí salió EL FIAMBRE DE ESTELA,
Pélelo en una manga y no importa que esté duro....
Siempre poniéndole un poco de picardía, claro que no muy fuerte, porque si uno lo hace muy vulgar, no sirve para las casas, pues en las casa hay niños; lo mismo que con las carátulas, la casa disquera se cuidaba un poco y sólo las sacaba insinuantes, perono mostrando todos los atributos de las mujeres, porque esto tampoco se podía llevar a la casa, donde las iban a ver los niños.
La Curia —al principio— molestaba mucho con lo del doble sentido; claro que a uno no le ponían problema, se lo ponían a compañía que estaba vendiendo el acetato; ellos mandan la carta, diciendo que'l disco está muy fuerte y todo eso; pero la vaina es que cuando paran la distribución, es cuando más se vende el disco; claro que esto ya no pasa, y antes ahora le dicen a uno:
—Cántate el más grosero que tengas ahí hombe.
El grupo de nosotros es de los primeros que le pone la ma­licia a las canciones, y se componía mucho número jocoso; incluso mi hermano José tiene un L.P. que se llama RÍASE BAILANDO. Un disco como EL CONDUCTOR:
Le tocaba el arranque y nada yo le daba manivela y nada....
Ahí no está diciendo ninguna grosería, pero ahí está el doble sentido.
Yo no me acuerdo cuántas composiciones tengo; fíjese que a veces oigo un disco y preguntan de quién es; y tengo que sacar el disco y decir:
— ¡Sí hombe, este disco es mío!
Porque sinceramente ya no me acuerdo. Fuera de parrandera, yo compongo otros tipos de música, como rancheras, por ejemplo un corrido que me grabó Rómulo Caicedo; y en otros ritmos, LA JUVENTUD me la cantó EL COMBO DE LAS ESTRELLAS, claro que ésta es del difunto Gildardo Montoya y yo; Policarpo Calle me grabó LA NEGRA CONTENTA.
En un sentido, nosotros nos apoyamos en Buitrago; él hacía sus grabaciones en Cartagena, pero con su sabor costeño; aquí se hizo lo mismo, pero antioqueño y poniéndole el doble sentido; claro que hay algunas melodías de Buitrago que también tienen cierto sabor malicioso.
A nosotros en diciembre nos contratan mucho, sobre todo para el eje cafetero, para Cali, todo el Valle, pues por allá gusta mucho la música parrandera; aquí en Antioquia gusta también, pero no hacen contratos porque les parecen muy caros y quieren que una presentación sea por cinco o diez mil pesos; aquí no se valora al artista antioqueño.
Los artistas de orquestas eran nuestros amigos, y nosotros éramos muy conocidos de: Lucho Ramírez, Alberto Granados, era una familia entre todos los artistas de Sonolux
Cuando nosotros sacábamos un tema y este tenía algún men­saje —sobre todo picaresco— entonces se lo daban a una or­questa, como en el caso de LA BANDA DEL VECINO de José Muñoz que la grabaron LOS GRADUADOS con Gustavo Quin­tero; y a nosotros nos gustaba que esos discos los grabaran las orquestas, ¡claro!
Anteriormente uno grababa un disco doble sencillo de 45 R.P.M.; uno cobraba por decir algo trescientos pesos, que eran como ahora doscientos o trescientos mil pesos por dos temas; claro que cuando la empresa le paga a uno en esa forma, ella queda con el derecho de explotar el número como quiera, y si el disco tiene acogida, cada seis meses le liquidan —al autor— sus regalías.
En el tiempo de José—mi hermano—, estaba también Car­los Muñoz, Antonio Posada, Leonel Ospina; era una misma cosa, pero se hacía mucha música.
Yo no iba al bar Canadá, porque yo estaba muy 'pelao', pero allá era donde se reunían todos los músicos; a mí me tocó fue el bar Nueva York, que creo todavía existe y queda por ahí por la calle Colombia, con Cundinamarca.
En mi conjunto yo he tocado la guitarra puntera y la fábrica se encarga de buscarme quién toque lo demás; en realidad no he formado un grupo permanente. Yo he hecho algunos temas pa' Codiscos, Fuentes, pero casi siempre he grabao para discos Vic­toria; casi toda mi producción ha sido para Victoria.
Entre los bajistas destacados que me han acompañado, es­tuvo el difunto Jesús Vanegas, y por supuesto Don Luis Eduardo Gutiérrez; claro que últimamente lo ha hecho Miguel Nova, quien lo toca muy bien. En los bongoes siempre me acompañó Jairo Gómez, lamentablemente en los últimos días ha estao como muy ocupao, no sé qué pasa, pero no se deja ver mucho.
Tampoco sé cuántos discos he cantao, pero tengo 47 discos de larga duración.
Vega del Río era un letrista importante; a él le canté unos temas: DOMINGO DE CENIZA y otro que no recuerdo. Arturo Ruiz del Castillo es una buena persona, pero yo no le he grabao canciones.
Uno como director artístico se equivoca, y a veces rechaza una obra que después resulta un gran éxito; eso de escoger la música es un asunto muy jodido; aquí nos ha pasado, se rechaza una canción:
—No, eso no sirve, no es comercial; ¡no!, eso no se graba.
Se va el tipo pa' otra empresa, y empieza eso a véndese por toda parte, y lo coge a uno ese remordimiento tan tremendo; pero tampoco se puede grabar cualquier vaina, porque entonces la empresa pierde plata, pues eso no se va a vender.
A los discos compactos pasan muy poquitas grabaciones de los elepés, pues de cada uno se toman dos o tres temas para hacer el compacto; al tiempo —de pronto— sacan otros dos, para hacer otro compacto; ahora se usa mucho hacer 'refritos', que es simplemente copiar canciones que otros han sacao, enton­ces el cliente tiene para escoger cuál versión le gusta más.
En la música parrandera yo admiraba mucho a Antonio Po­sada, aquel que cantaba EL GRILLO; yo estaba muy 'pelao', pero me tocó verlo de 'culebrero' por ahí por Guayaquil; claro que no fui amigo de él, pero Agustín y José —mis hermanos— sí lo distinguían bastante.
El estilo de José A. tuvo mucho que ver en el modo de can­tar de Agustín y yo, ¡claro que sí!; el modo de puntiar de José y el mío, es el mismo, pues al fin y al cabo él fue el que me enseñó; él no me dio clases, sino que yo le iba escuchando y así me fui formando, y le fui sacando como el saborcito a las melodías que él tocaba.
Un día yo me estaba tomando unos tragos en una heladería, cuando se acercó Gildardo Montoya y me dijo:
—Hombe ¿usté es Joaquín Bedoya?; lo que pasa es que yo tengo unos numeritos y quiero mostráselos, a ver si usté me los puede grabar.
—Hombe tendrías que ir directamente a la fábrica, mostrar­le las obras al director artístico y decir que usté quiere que yo se los cante.
Entonces él vino aquí a Victoria, le mostró las canciones al 'patrón' y le escogieron los números; entonces grabamos: COL­GUÉ LA GUITARRA y otro tema de respaldo, y eso salió ven­diendo parejo; entonces Gildardo trajo más composiciones, des­pués empezó a cantar y lo demás ya es historia; Gildardo no puntiaba, pero tocaba acordeón.
No siempre que salíamos a tocar, teníamos que tomar licor; es más, la mayoría de las veces no tomábamos.
Neftalí Álvarez ha compuesto mucho; él tiene parranderos, boleros, rancheras, que no será exagerada la cantidá, pero sí tie­ne, y buenos.
Yo nunca traté a Luis Carlos Jaramillo, y su música es dife­rente a la nuestra, pues a él le gustaban mucho los instrumentos de viento.
Sí grabé con Alejandro Sarrazola, pues él me hacía los co­ros o tocaba el güiro, y sobre todo era un buen animador.
En las grabaciones —con frecuencia— había que repetir; en esa época sólo existían dos canales y no es como ahora que hay 10 canales, y usté en cada canal pone un instrumento; en ese  tiempo éramos todos 'de un tiro', y si se equivocaba alguno, to­dos teníamos que repetir el número; que si fulano no entró a tiem­po, vuelva y repita; claro que en esa época se ensayaba, ahora es que ni ensayan, pues por un canal está la trompeta y si se equivo­ca, lo repite sólo el trompetista; el maestro Edmundo Arias por ejemplo, decía que a él le gustaba grabar 'en bloque', porque esto transmitía calor humano, y además inspiraba más al músico y le hacían las cosas con más sabor; y repetía:
—No se limiten a lo que yo les escribí ahí.
En cambio ahora sólo hacen lo de la partitura.... y mañana vengo por el cheque.
La música parrandera se hace con partitura, sólo cuando lleva instrumentos de viento.
Yo tomo traguito, pero pa' grabar no me puedo tomar un trago; fíjese que un sábado íbamos a grabar y yo me encontraba afónico; entonces me dice Pedro Nel Isaza:
—Ve, andáte aquí a una tiendecita, echáte un aguardiente doble y verás que te deja la garganta como nueva.
Pues sí señor, yo fui y me tomé el aguardiente doble.... y  cómo le parece que se me fue la voz, quedé completamente mudo; el 'patrón' —Don Oto— me dijo:
—Hombe, tómese una soda.
Me tomé la soda, y tuve que esperar como dos horas pa' que me volviera la voz; o sea que si yo me tomo unos aguardien­tes pa' grabar, me queda como la lengua pesada y no me salen las palabras; entonces pa' qué voy a tomar eso hombe.
Nunca en esta empresa me han rechazado obras que he traí­do pa' grabar, y es que uno desde que está haciendo su canción, sabe si tiene algún mensaje; y si uno no le ve mensaje, entonces pa' qué pierde el tiempo escribiendo eso.
La música parrandera 'maquillada' para presentarla en el exterior, no funciona; se ha hecho el intento con violines, trompe­tas, clarinetes y queda una belleza, pero no funciona; el público no acepta esa cosa, y antes lo critican a uno.
—Hombe usté está dañando la música parrandera, eso no se debe tocar sino con guitarras.
La música parrandera tuvo un tiempo en que se olvidó, en que la gente buscaba las orquestas y otro tipo de música; yo digo que fue el señor Antonio Lozada de Caracol, quien puso la músi­ca parrandera arriba, pues él montó un programa que se llamaba ÉXITOS DE PARRANDA, y con él comenzó a subir otra vez la música parrandera.... y entonces aparecieron los parranderos de: La Voz de las Américas, Radio Paisa, Rumba Estéreo y otras.
Hay mucho cantante nuevo de música parrandera, pero no es conocido; para que a uno lo conozcan tiene que imponer un éxito; llega uno a una discotienda y dice:
—Hombe ¿qué ha salido aquí nuevo de parranda? —Aquí salió un disquito de 'picubino picubina'.
—No hombe, ese no lo conozco yo; dame mejor uno de Joaquín o Agustín Bedoya.
Cuando actuamos o cantamos José A. y yo, cada uno pun­tea sus números".
Según comenta el poeta y periodista Oscar Sutero, la primera grabación de Joaquín Bedoya (donde exhibía ya su singular swing) se denominó "El entierro",  y se publicó aproximadamente en 1960. Entre sus canciones más conocidas viene al caso mencionar: "El corbata gasta­dor", "El doctor sardinero", "El farol borracho", "El ñanga, ñanga", "El doctorótico", "La bicicleta de Lola", y "El fiambre de Estela".
Joaquín Bedoya, al lado de Adriana Holguín y José Muñoz, también ha integrado el peculiar conjunto "Los Raros", artistas exclusivos de Discos Victoria, agrupa­ción bautizada así en 1975 por el tantas veces citado, e importante representante de la música festiva, Gildardo Montoya. A ellos pertenecen importantes piezas como: "El lamento del pasajero", "El lamento de las sirvientas", "Conociendo a Medellín", "El Trompi Rojo" "Lamentando el matrimonio", "Que baile el gitano" y más recientemente el tema "Vamos a metriar" acompañado por José Muñoz y Adriana Granada.
Biografía tomada del libro “La música parrandera paisa”

1 ene 2012

GABRIEL RAYMON
LA VOZ DEL DESPECHO
Gabriel Raymon uno de los grandes de la música Cantinera Antioqueña

31 dic 2011

LAS HERMANITAS CALLE
Sin más
LAS GAVIOTAS
Cuando aparecieron Virgelina Rendón y Esther Julia Pérez como Las Campiranas en Discos Ondina, a las directivas de Sonolux les encantó este dueto; hablaron con ellas y como no iban a continuar en Ondina, grabaron para el sello Lyra de Sonolux el corrido de Raúl González Cruz de palo, que luego fue grabado por José Miguel Class, Tony Aguilar y muchos otros, la ranchera Como un ángel y el también corrido Adiós mi amor.
Éstos fueron éxitos internacionales, pero que no salieron etiquetados con el nombre de Las Campiranas, sino con el nuevo nombre de Las Gaviotas.
Este dueto grabó además con Codiscos y Fuentes éxitos como los corridos Errante y solitario, Sufriendo una pena, Gaviota traidora, A pesar de tu engaño, Qué mal me pagas, Mi firma con sangre, Mi problema, Me importa poco, Perversa y cobarde, Por eso te quiero, Entre copas, Martirio, Cuando suenan las campanas, Cuando reces el rosario, Ni yo ni mi orgullo, Traición a un hombre, Todo es igual, La cuchilla y Ya no llores y las rancheras Mujer retrechera, Prisionero de tus brazos, No soy la misma, Un poquito de amor, Duda eterna y Debajo de los laureles.
Todo comenzó en 1960, visitaron Bogotá, Cali, Armenia, Pereira, Manizales y toda la Costa Atlántica. El dueto fue acompañado por músicos como Rafael Bran, Arcesio Salazar, Orlando Murillo, Raúl González, Jesús Vanegas, Luis Eduardo Gutiérrez, Álvaro Arredondo, Óscar Arredondo y Héctor Arredondo.
Es bueno anotar también que Esther Julia Pérez, alma de este dueto, nació en San Antonio de Prado corregimiento de Medellín, el 9 de marzo de 1939; estuvo en el dueto, con Virgelina, veintisiete años, luego uno con diversas cantantes y posteriormente diez años con otra cantante maravillosa llamada Amparo Olaya.
En la época de Esther y Amparo, Las Gaviotas grabaron la ranchera La mano izquierda y muchos éxitos más. Se presentaban en sitios como Los Dos Faros, Las Margaritas, Tierra antioqueña, Club Campestre, El Carbón, Las Dos Tortugas y otros más.
El dueto se terminó en 1998, dado que a Esther se le descubrió una afección cardiovascular que la alejó definitivamente de los escenarios y las grabaciones.
 (Ninguna Referencia de la Biografía)
LAS ESTRELLITAS
Virgelina Rendón Torres nació en Venecia (Antioquia) el 17 de marzo de 1936; sus padres se llamaban Rafael y María Jesús, quienes tuvieron cinco hijos, de los cuales Virgelina era la menor. De 8 años de edad su familia la trajo para Medellín y un día cual­quiera, estando cantando en la acera de su casa con unas amigas y su hermana Rosa, pasaron dos señores con unas guitarras; éstos se sorprendieron con sus voces, se pusieron a escucharlas y des­pués les preguntaron:
-¿Ustedes han llegado a grabar? -¿Grabar?; y ¿qué es eso?
-Las voces de ustedes en un disco.
Estos señores eran Miguel Echeverri y Octavio Sánchez, músicos que tenían vinculación con las casas disqueras, quienes preguntaron después de volverlas a escuchar:
-¿Cuál de las dos está haciendo la segunda?
Y ni Virgelina ni Rosa lo sabían, pues ellas cantaban intuitivamente y nada sabían de voces, de tonos y de todos esos secretos que tiene la música; ellas cantaban así, porque les nacía así y no tenían ninguna escuela.
Estos músicos las llevaron a Discos Silver, donde inmediatamente las aceptaron, pero las pusieron a cantar al revés, Virgelina que hacía segunda voz pasó a hacer primera y Rosa que hacía primera pasó con la segunda.
Como el esposo de Rosa se opuso a las presentaciones musicales de ésta, al fin no grabaron; ahí fue cuando Virgelina unió su voz a la de Maruja Aristizábal e hicieron la primera grabación.
Cuando estaban haciendo ésta, algunos músicos salieron a un patiecito y uno de ellos dijo:
¡Qué noche tan linda! y tan llena de estrellas.
Y otro agregó:
¡Las Estrellitas!; así se van a llamar este par de muchachas.  Esa noche sólo consiguieron el nombre ya que la grabación no fue posible hacerla. Entonces Virgelina buscó como compañera de dueto a Margarita Giraldo, quien todavía no se llamaba Lidya Méndez; ensayaron e inmediatamente se acoplaron, fueron a Codiscos y allí comenzaron una gran serie de grabaciones con canciones como las rancheras Ilusión marchita, Cuando te quise, No fuimos felices, Por eso cantinero, Te vendiste y Lo mismo me da y los corridos Mariposa consentida, Llorando por tu amor, Lejos de tu amor, La monja rebelde, Vicio y maldad, Tengo suerte, Desde que te fuiste, Cartas con sangre, Amor de mi vida, Mis brazos te esperan, Mil palomas, Ratos de amargura, Noche de marzo, Una carta a mi chata, Río grande,, El hijo malo, Lloro mi pena, Los altares, Madre abandonada, Lejos me iré, Cariñito de mi vida, Vuelve palomo y Adiós adiós.
En esta primera etapa Las Estrellitas no hacían presentaciones en estaderos o sitios públicos; incluso en cierta ocasión, les resultó un viaje para México, pero a Margarita no le permitieron hacerlo. Esta formación de Las Estrellitas duró ocho años.
Posteriormente Virgelina, con la colaboración del maestro Tomás Burbano, unió su voz con la de Esther Pérez, constituyendo un dueto de mucho éxito en la canción mexicana al estilo antioqueño y llamado Las Gaviotas (ya referido en otro capítulo); éstas se llamaron así porque llegó un acetato de México para ser grabado por ellas y precisamente era el corrido Gaviota traidora; entonces alguien dijo:
—Pues como no tienen nombre, pongámoslas Las Gaviotas.
Y así se quedaron durante veintiocho años.
La última etapa de Las Estrellitas la hizo Virgelina Rendón con Alcira Jaramillo, con quien grabó Jamás te lloraré y Estoy enamorado. Ellas se presentaron en muchos sitios nocturnos de Medellín e incluso actuaron durante cuatro meses en restaurantes y estaderos de la ciudad de Nueva York.
Posteriormente Virgelina y Amanda Giraldo se presentaron como Las Estrellitas, pero no hicieron ninguna grabación.
 (Biografía tomada del Libro, Música del pueblo pueblo)

Nota: 
No está de más decir que no es música fácil de conseguir, que las canciones que se van a presentar pueden llegar a ser las mismas de siempre, pero siempre las más populares que fueron interpretadas por ellas y otros artistas del mismo género: Corridos, Rancheras y Carrileras al mejor estilo Montañero.