Mostrando entradas con la etiqueta memorias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta memorias. Mostrar todas las entradas

29 jun 2012

MORAVIA: UN ESCENARIO DE 
RESISTENCIA Y MEMORIA
Descripción

Este video pone de relieve las expresiones escénicas que desde los primeros momentos han acompañado la cotidianidad del barrio. De un lado, muestra el testimonio de cuatro mujeres que vieron nacer a Moravia y que crecieron con ella: mujeres que hicieron uso de la teatralidad como una herramienta de cohesión comunitaria y que lograron convertir la protesta en un canto popular que reivindicó su derecho a la vivienda, a la ciudad. De otro, muestra cómo estas manifestaciones vienen desde la memoria que habitan a nutrir hoy la experiencia de un grupo de jóvenes del barrio que hoy vive su propia apuesta escénica.

Argumento

Mientras la ciudad se reinventa agitándose sobre sí misma, desde su corazón llegan los recuerdos frescos de un pasado alimentado por la basura.
En este escenario, quienes intervienen son los protagonistas de su propia historia, sujetos de transformación social que nos brindan una perspectiva invaluable de las circunstancias que enmarcaron el surgimiento del barrio Moravia, como lugar común de lucha, solidaridad, resistencia y dignidad.
EnCortoTaller

5 abr 2012

DICHOS Y REFRANES 
Los dichos y refranes son reflejo de la sabiduría y sentir  popular, expresan los sentimientos más puros y honestos de la gente que los adopta y lo vuelve inmortales.Aquí algunos de ellos.

Abril aguas mil y todas caben en un barril.
Agua, Dios y misericordia.
Agua que no has de beber mejor déjala correr.
Agua y mujer a nada deben oler.
Aguacero fuerte pasa pronto.
Aguarse la fiesta.
Ahogarse en un vaso de agua.
Algo tendrá el agua desde que la bendicen.
Antioqueño no se vara.
Antioqueño no mea solo.
Antioqueño que se respete pide rebaja.
Antioqueño tiñe pero no destiñe.
Arrieros somos y en el camino nos encontraremos
Amor de lejos, amor de pendejos.
A buen sueño, no hay mala cama.
A buena hambre no hay pan duro
A caballo regalado no se le mira el colmillo.
A cada marrano le llega su sábado.
A camino largo, paso corto.
A chillidos de marrano, oídos de matarife.
A Dios rogando y con el mazo dando.
A gato viejo, ratón tierno.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
A la mejor cocinera, se le ahuma la olla.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
A mal tiempo, buena cara.
A quien Dios no le da hijos, el diablo le da sobrinos.
A quien madruga, Dios le ayuda.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
A grandes males grande remedios.
Abril lluvioso hace a mayo hermoso.
Acabándose el dinero, se termina la amistad.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Al buen entendedor, pocas palabras bastan.
Al final, la cabra al monte tira.
A lo hecho, pecho.
Al hombre que camina no se le paran las moscas encima.
Al mejor cazador se la va la liebre.
Al perro más flaco se le pegan las pulgas.
Al que madruga Dios lo ayuda.
Al vago y al pobre, todo les cuesta doble.
Amigo en la adversidad, amigos de verdad.
Amigos y libros: pocos y buenos.
Amor con amor se paga.
Amor con celos causa desvelos.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Antes que acabes, no te alabes.
Antes que te cases, mira lo que haces.
Antes son mis dientes que mis parientes.
Aprende bien a callar, para que sepas hablar bien.
Aquellos son ricos que tienen amigos.
Árbol que nace torcido, nunca se endereza.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra lo cobija.

Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.
En casa de herrero, cucharón de palo.
El que no tiene más con su mujer se acuesta.
El que nace pa’ tamal, del cielo le caen las hojas.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
El hambre es la buena, no la comida.
El hombre propone la mujer dispone y el diablo sopla.
El diablo sabe más por viejo que por diablo.
El Perro viejo, ladra sentado.
El mal escribano le echa la culpa a la pluma.
El melón y la mujer son difíciles de conocer.
El peor de los males es tratar con animales.
El pez que busca anzuelo, busca su duelo.
El pez por la boca muere.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
El que al cielo escupe, en la cara le cae.
El que busca, encuentra.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
El que canta, sus males espanta.
El que da primero, da dos veces.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
El que es un buen gallo en cualquier corral canta.
El que hambre tiene, en tortillas piensa.
El que mal anda, mal acaba.
El que más hace, menos alcanza.
El que mucho corre, pronto para.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
El que mucho habla, mucho yerra.
El que no cae, resbala.
El que no coge consejeros no llega a viejo.
El que no oye consejo, no llega a viejo.
El que no se arriesga no cruza el río.
El que parte y recomparte, le toca la mayor parte.
El que poco pide, poco merece.
El que por su gusto corre, nunca se cansa.
El que quiere baile, que pague músico.
El que quita la ocasión, evita el ladrón.
El que tiene tienda, que la atienda.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
El sueño es alimento de los pobres.
El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
El que no llora no mama.
El que nada debe, nada teme.
En boca cerrada no entra mosca.
En boca del mentiroso, lo cierto se hace dudoso.
En casa de herrero, cuchillo de palo.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
En la guerra y en el amor, todo es permitido
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
En tiempo de guerra, cualquier hoyo es trinchera.
En todas partes se cuecen habas.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
Enero y febrero, desviejadero.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Entre bueyes no hay cornadas. 
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Entre más amistad, más claridad.
Es mejor deber dinero y no favores.
Ese huevo quiere sal.
Está más pelao que las rodillas de un cabro.
Está como agua pa’ chocolate.
Estoy tan lleno como garrapata de yegua vieja.
Machete, estate en tu vaina.
Madre no hay más que una.
Mal camino no conduce a buen sitio.
Más envejecen las penas que las canas.
Más hace una hormiga andando que un buey echado.
Más liso que nalga bebé.
Más quebrao que un tabaco en el bolsillo de atrás.
Más pronto cae un hablador que un cojo.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
Más vale malo por conocido que bueno por conocer.
Más vale libertad con pobreza que prisión con riqueza.
Más vale pájaro en la mano que cientos volando.
Más vale pan con amor que gallina con dolor.
Más vale poco y bueno que mucho y malo.
Más vale sano que pagarle al cirujano.
Más vale ser cabeza de ratón que cola de león.
Mata al tigre y le tiene miedo al cuero.
Mejor solo que mal acompañao.
Menos perro, menos pulgas.
Muchos hijos, riqueza del pobre.
Muerte, no te me acerques, que estoy temblando de miedo.
Mujer, gallina y marrano se comen con la mano.

No crea que el indio es pobre porque la maleta es de hojas.
No hay mal que dure 100 años ni cristiano que lo resista.
No cortes el árbol que te da sombra.
No todo lo que brilla es oro.
No es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita.
No hay atajo sin trabajo.
No hay curva mala pasándola despacio.
No hay enemigo pequeño.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
No hay mal que por bien no venga.
No hay más sordo que el que no quiere oír.
No hay peor esfuerzo que el que no se hace.
No hay que buscarle mangas al chaleco.
No le busques tres pies al gato.
No me hables de flores, que soy jardinero.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
No tengas como vano el consejo del anciano.
No tropieza quien no anda.
No le pongas tanta crema a tus tacos.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
Nunca tiene razón quien no tiene dinero.

24 mar 2012

GUILLERMO ABADÍA MORALES:
“BIBLIA” DEL FOLCLOR NACIONAL
Bogotá D.C., ene. 22 de 2010 
Agencia de Noticias Universidad Nacional

Fallecido el pasado 20 de enero, Abadía era por antonomasia el defensor del folclor colombiano. Este bogotano, ex alumno y posteriormente pensionado de la Universidad Nacional de Colombia, dejó una profunda huella en el estudio del folclor en nuestro país.

Según Rafael Barrera, director del Grupo Institucional de Danza Folclórica de la Universidad Nacional, “nosotros los folcloristas y los trabajadores de la música y las danzas tradicionales consideramos al maestro Abadía el investigador de la ‘biblia’ tradicional folclórica, debido a que en cualquier investigación que deseemos emprender, por obligación, tenemos que basarnos en algunos de los trabajos precedentes del maestro”.

Abadía Morales nació en Bogotá en 1912 y aunque adelantó estudios de Farmacia y Medicina en la Universidad Nacional de Colombia, su espíritu investigativo estuvo siempre ligado al conocimiento práctico del folclor, la cultura y los diferentes grupos indígenas del país, que posteriormente lo llevarían a abandonar su formación y convertirse en el referente intelectual de la temática, haciendo que los grandes maestros colombianos tradicionales de la época como Jacinto Jaramillo y Delia Zapata trabajaran a su lado. 

Ese mismo interés por el conocimiento práctico lo llevó a vivir, hacia los años 30 y durante casi una década, en diferentes regiones del país donde adquirió un amplio conocimiento de diversas lenguas indígenas, que lo inspiraron para clasificar dichas tribus y sus respectivas familias lingüísticas. 

Por cerca de 30 años, Abadía fue profesor de la Universidad Nacional, en donde dictó su cátedra sobre folclor colombiano a través de los programas de extensión y divulgación cultural. Tal vez uno de sus mayores legados para la Institución fue la creación del Museo Organologico del Conservatorio de Música, en donde se compilan todos los instrumentos tradicionales colombianos, haciendo un recorrido por las diferentes regiones del país e incorporando piezas del folclor de las raza negra e  indígena, entre otras. 

“El maestro fue una de las personas que más luchó por la cultura nacional desde el punto de vista purista y no desde el espectáculo”, indicó el profesor Rafael Barrera. 

“Abadía siempre estuvo en contra de las personas que venden el folclor como un show y que buscan solo la comercialización del mismo para descrestar turistas y calentanos, con el fin de conseguir dinero”, dijo Barrera, quien expresó también el deseo perenne del folclorista por conservar la idiosincrasia y la esencia del pueblo campesino que, bajo ningún motivo, debería verse sometido al cambio de sus ritmos ancestrales y trajes típicos. 

El libro máximo del Maestro es el Compendio General del Folclor Colombiano. También quedarán en los archivos y en la memoria de los colombianos la revista sobre folclor que editaba Colcultura y sus programas en la radio nacional que emitió aproximadamente hasta el año 55.

16 mar 2012

DOCUMENTAL 
TANGO MEDELLIN 
Medellín (Colombia) se ha convertido en la novia y el patio del tango, una ciudad que se siente honrada de recibir en sus esquinas y cantinas el “aire de tango” que desde hace mas de 100 años se pasa de arriba abajo manteniendo viva la historia, la memoria y el orgullo, porque aparte de ser Montañera  y Berraca es “Arrabalera y Tanguera”.

Este es un pequeño documental realizado por el Canal Regional Telemedellin en el año 2010  sobre La historia del tango en Medellin. 

7 feb 2012

HISTORIA DE COLOMBIA A TRAVÉS 
DE LA FOTOGRAFÍA 
 Desde el 1 de Febrero está disponible en el Museo de Antioquia la exposición "Historia de Colombia a través de la fotografía 1842 - 2010". Es un relato visual acerca de 168 años de historia del país, que se podrá apreciar en las salas temporales de este centro cultural.

"Desde el miércoles 1 de febrero se podrá visitar, en las salas temporales del Museo de Antioquia, esta exposición que propone un relato visual sobre 168 años de historia del País.

Las imágenes de la exposición provienen de diferentes archivos históricos, de colecciones privadas y de medios de comunicación, y fueron seleccionadas por el historiador inglés Malcom Deas, curador de la muestra. 

El ensayo visual está narrado en torno a veinte grupos temáticos, entre los que están las guerras civiles, la vida rural, las fiestas cívicas y los carnavales, el transporte, la Iglesia, la familia y la vida diaria, entre otros".

6 feb 2012

HACE MÁS DE 200 AÑOS VOLÓ EL 
PRIMER GLOBO EN MEDELLÍN
La tradición de los globos en Medellín, empezó el día de la Ascensión de la Virgen, 15 de agosto, de 1799, cuando en la casa de un señor de apellido Fernández voló una de estas estructuras en ceremonia privada y nocturna, en el sector conocido como La Ladera, hoy barrio Prado.
Luego, en 1875, Antonio Guerrero apareció en la villa ofreciendo actos de malabares montado en un globo gigante. Posteriormente su hijo, Nolasco Guerrero, siguió la tradición familiar y trabajó junto a Manuel Salvador Acosta, el popular Salvita, quien falleció después al caer de su “chorizo” el 30 de noviembre de 1923. 
Por años "cazarlos" con espejos fue una de las mayores ilusiones de los niños y adolescentes, luego se aprendió que las piedras fueron más efectivas. Construirlos era un reto a la imaginación, por eso las simples cajas de cuatro lados se vieron desplazadas por rombos, estrellas, cojines, gemelos y hasta animales como las vacas, surcando el cielo. Después del despegue, su caída era otro momento importante en la vida de cualquier niño, sobre todo porque era tratar de agarrarlo en buen estado para volverlos a echar.
Con el tiempo, la concientización ecológica y el agotamiento de los recursos naturales han cambiado el concepto de la decoración en diciembre. El musgo ya no abunda como antes en los pesebres, menos aún los chamizos como árboles navideños y los incendios forestales o en zonas habitadas son un riesgo latente muy grande. La comercialización de los globos ha menguado en el Valle de Aburrá, pero las normas no ha acaban con la tradición de más de 200 años.
                   (Tomado de Pagina Web del Colombiano/Medellín)

2 feb 2012

 “SOY LA MUJER QUE MÁS AMÓ, 
Y ME AMARON”
(Por Esperanza Palacio Molina - El Colombiano - 2002)
Con sus manos, en un ademán de timidez, se cubrió la boca, pero con los ojos bien abiertos y la voz tan firme como se lo permiten sus 94 años, Débora confesó su amor. “Soy la mujer que con más sinceridad amó y me amaron”.
Y siguió, con la misma valentía y el arrojo que tuvo cuando pintó sus cuadros más desgarradores y críticos: “No tuve oportunidad de hacer intimidad, pero sí nos amamos, siempre. Él estará en mi corazón cada día, porque ese amor nunca se terminó”.
La fragilidad se la ponen los años, la picardía se la da la experiencia y la sonrisa velada es el producto de una confesión que nunca había hecho y que ni siquiera pensó, sino que la dejó fluir cuando la pregunta le llegó de sopetón. ¿Alguna vez estuvo enamorada, alguna vez tuvo novio?
Entonces ahí surgió el encanto de su relato con una frase definitiva, “fue mi primero y único amor”. Las chispas de sus ojos iluminaron la habitación, que es como una especie de vestíbulo, de esos que tenían las casas antiguas, algo así como un zaguán entre la puerta de la calle y la del patio principal.
También se iluminaron los muebles, los cuadros y retratos que hay regados por la pared, y se sonrojó Cecilia su sobrina, “porque ella nunca le había contado a nadie eso, aquí en la casa tal vez, pero a la gente de la calle, nunca, ese era un secreto”. Y miró a Débora con una ceja levantada tratando de adivinar si su tía sabía lo que decía.
Y claro que sabía. Su amor de siempre estaba ahí, la envolvía en cuerpo y alma. El tiempo le devolvió la imagen de aquel muchacho que la quiso más que nadie. Fue como regresar a Riosucio a la finca de Tula Giraldo, donde había ido a temperar siendo apenas una niña, allá donde él y ella supieron que estarían unidos, aunque estuvieran separados.
“Yo me fui tres años para Inglaterra y cuando vine, mamá como que no estaba muy a gusto con él. Por eso no tuve oportunidad de hacer intimidad. Sí nos amamos, siempre, siempre”, repasa Débora y sostiene la mirada para confirmar.
Lo de Riosucio fue el flechazo que duró hasta hoy. Y aunque ese amor nunca pasó de ahí ni tuvo piel, se quedó instalado en su corazón y su alma hasta hoy, a los 94 años, cuando puede confesarlo sin asomo de vergüenza. Era un secreto, ya no. “Soy la mujer que con más sinceridad amó y me amaron”, repite, para que no queden dudas.
Pequeña y dulce
Débora se nota frágil, y aunque la memoria le juega malas pasadas y le pone nubes a su lucidez, no pierde el sentido de lo que han sido sus 94 años.
Por ejemplo, recuerda con picardía que le gustaba ir a la misa de 12:00 “porque a esa era a la que iba más gente. Yo llegaba a caballo, montada de mujer, no de hombre, y los muchachos se paraban a ayudarme a bajar del animal”.
Eran apenas los primeros años del Siglo XX y Débora, niña todavía, aprendía de su tía María Francisca que podía embellecer sus mejillas pintándolas con los trocitos de papel globo rojo que ella tenía escondidos. “Quedábamos con los cachetes colorados”, se acuerda.
En aquella época, ya sabía que amaba la pintura, que le gustaba el barro, que tenía por dentro bichito de rebeldía, ese que la puso a pintar para contar el dolor y la violencia, para revolucionar un ciudad y un país que no entendía de mujeres desnudas.
“Por eso, la Liga de las Señoras de la Decencia me criticaban, porque yo pintaba desnudos, montaba a caballo y usaba pantalones”, afirma muy seria. Fueron ellas las que le llevaron el chisme al obispo “pero a mi no me importaba la sociedad”.
Ahora le molestan e importan otras cosas, por ejemplo, que necesita ayuda para caminar, que ya no puede ir a donde se le antoje, como cuando recorría el mundo para verlo y pintarlo tal cual. “Lo único que hago es que veo televisión hasta que se pone aburridora. Lo que me hace falta es salir a curiosiar, pero vea, estoy casi inválida”, refunfuña.
El refugio
Casablanca, allí donde ha vivido toda su vida, tiene regada en cada rincón los sentimientos de Débora. Hay una mujer desnuda con los senos largos y flácidos que le llegan hasta la cintura, un San Francisco escuálido y feroz que es como una sombra que asoma en la habitación donde el sol habita poco. O la otra mujer desnuda tendida en un sofá. Y también una bañista solitaria que adorna el baño y llena apenas un pequeño baldosín, pero que brilla y pone en ese cuarto íntimo el toque deboriano.
Sus obras, las pocas que aún quedan en la casa, son parte del mobiliario, como el comedor adornado con una vajilla pintada por ella. Y los sapos que cuidan la fuente del patio o las serpientes amarillas que adornan el guardaescobas del corredor principal y que los pintó mientras cuidaba la enfermedad de su madre.
La sala, con las cortinas y ventanas sin abrir, es una galería perfecta. Los cuadros cuelgan desde el techo y se roban la atención. Pero ella por allá va poco, prefiere el mueble frente al patio, de allí divisa bien y deja volar la imaginación, como cuando pintaba.
Allí, parece débil, pero esa aparente debilidad que le da la vejez no oculta que pintó dolor y violencia. Sus manos son el espejo, como su rostro, donde se le ven los 94 años de hoy. Ya no tienen la fortaleza de aquellos tiempos cuando la rebeldía la obligó a pintar lo que le gustaba, y también a esconder su obra durante más de 30 años para no dar explicaciones, para no rendir cuentas, para hacer lo que quería.
Por eso, viéndola allí, frente al patio, lejana, surgió la pregunta: ¿Y Si Débora tuviera que pintar el país de hoy, cómo lo pintaría? Y entonces lo pintó: “Destruido. La gente matándose”.

28 ene 2012

EL PUTAS DE AGUADAS
"Es frecuente encontrar visitantes y hasta parroquianos preguntando por ahí por un tal Quico Quintana. Quizás sean muy pocos los que den indicios sobre el susodicho personaje. Algunos dirán que fue un campesino de los lados de Pore, quien sembraba col, iraca, hortalizas, café y plátano en una pequeña parcela donde vivía con su anciana madre enferma. Unos, que fue un campesino venido de Mermita o Rioarriba conocedor de las treinta y tres paradas del machete y con un importe indeterminado de hechizos y brebajes. Los más versados en conocer a Quico, dirían que fue un trabajador de oficios varios, capaz de realizar misiones imposibles, de aquellas que nadie se atrevía a cumplir y que sólo él se les media. Otros, la gran mayoría, no nos darían ningún dato del personaje por evitar comprometerse con las vidas ajenas o darle rienda suelta a fantásticos dietarios de personajes aguadeños. Los más eruditos dirán que es el personaje central de un cuento que escribió Juan Ramón Grisales en 1979, donde Quico surgió de entre la muchedumbre para enfrentarse al mundo con sus odiseas. Otra cosa sucede si se pregunta directamente por “El Putas de Aguadas”. A él si lo conoce el mundo entero, tiene mil caras, todas las estaturas, de gran carisma y simpatía, fuerte y vigoroso, emprendedor, trabajador, sabio y progresista. Hombre verraco, bello, inteligente, galante, con una ennoblecida historia de arrieros, colonos y fundadores de pueblos y caseríos. Así, el que busca al Putas de Aguadas, notará que El Putas somos todos los aguadeños, los paisas… los colombianos.
El escritor Grisales dió vida al Putas con sus cuentos y rápidamente se hicieron populares. Él de pronto se inspiró en el libro “Mitos de Antioquia”, editado en 1956 donde se hizo referencia del Putas. O en 1939 cuando el filósofo de Envigado, Fernando González escribía: “¡Antioquia! Pueblo sorprendente que vende acciones, vacas adelantadas, atados, marranos en pie, minas y coños. Aquí va a surgir algo, aquí es indudablemente donde va a nacer “El Putas” redentor de Suramérica”. Y aunque el llamado “Brujo de Otraparte” pronosticaba sobre El Putas y vaticinaba que gracias a su talento caería parado en el Parque de Berrío, parece que la historia prefirió que fuera en Aguadas, el sitio ideal para que surgiera como un héroe de carne y hueso.
La historia nos sigue llevando a épocas más recónditas, El Putas puede tener más de doscientos años, tan bicentenario como Aguadas, fueron los mismos arrieros y colonos quienes dieron vida al Putas, mote dado al personaje entre ellos destacado por su valor, fuerza, coraje e inteligencia; héroes dedicados a devorar montañas y a recorrer caminos imposibles, llevando a cuestas el pesado bagaje del progreso. Ellos, montados en sus mulas bestias, con cascos acerados y músculos templados llegaron a “La Aguada” trayendo entre tarugas y enjalmas el más famoso mito de Colombia. Pero aún ellos, los arrieros y colonos, no fueron los precursores del Putas. Fue el producto de la mofa al español invasor que vinieron con “El Patas diablo” o patetas del infortunio metido entre sus ideales de conquista. “El Patas” se convirtió en “El Putas Criollo”, símbolo de una raza indomable y pujante. Así, El Putas ha sobrevivido como historia y como mito, funcionando porque es eficaz, tan antiguo y tan actual porque es real. Tan real porque nos revela su significado, su razón de vida y de ser.
Ahora, el mito como tal evoluciona contemporáneo trayendo tras de sí, cuentos de fantasía, leyendas increíbles, temas musicales, comentarios buenos o mal intencionados, hermosas e inmortales obras de arte, literatura y poesía. Todo ello en manifestaciones de vida latente de un Putas que se fortalece en concepto y significado.
El Putas de hoy es la suma de todas las experiencias, sinónimo del hombre emprendedor y capaz de dominar las inclemencias, es quien suma a su gen evolutivo las magnificencias y logros. El que no ve imposibilidades para alcanzar una estrella, viajar entre las nubes, lograr sus objetivos… El Putas ahora es la suma de todo lo que somos y hacemos para merecer nuestros propósitos. Somos los campeadores de la vida que nos alzamos en el pódium de los triunfadores, héroes de la realidad que a base de constancia, entereza, esfuerzo, logran romper con su mente y con un sombrero en el pecho, la cinta que marca el fin de un camino y el comienzo de un nuevo periplo a superar.
Cada uno de nosotros poseedores de ideales por agenciar, con metas a superar, con sueños por hacer realidad somos los Putas contemporáneos que dan vida al mito, lo hacen suyo y lo ponen de ejemplo.
El mundo sabrá que el concepto de El Putas surgió de un pueblo encumbrado en las verdes montañas del Norte de Caldas, cobijado por inmaculadas neblinas viajeras, de casas coloniales con románticos ventanales y damas sonrientes… La tierra del Pasillo, del sombrero de iraca, el delicioso pionono; en Aguadas, la tierra del Putas".
Carlos Osorio

20 ene 2012

“ESTE COSIACA SIEMPRE ES 
QUE ERA MUY AVISPAO” 
Uno de esos personajes singulares y casi mitológicos, no se sabe si Dios lo creo para la bravura o para la joda, pero queda claro que pa' las dos cosas fue bueno. Nacido en Heliconia (Antioquia) De nombre Cosiaca y su remoquete José María García.
Cosiaca es hoy en día un referente para los cuenteros y mentirosos, que continúan con la tradición oral que caracteriza al pueblo antioqueño pero también a Colombia entera, de ahí que se diga que Colombia es la tierra de los mitos y las leyendas. 
Gran parte de los cuentos de cosiaca se pueden encontrar en el libro “Testamento del Paisa” del escritor costumbrista Agustín Jaramillo Londoño.

ALGUNOS CUENTOS
Cuento 1.
¡Este Cosiaca siempre es que era muy avispao! Ese no se varaba nunca, y por pobre que estuviera siempre andaba de buen humor y por lo menos la lata se la levantaba. En una ocasión llegó a Guaca. Allá había unas fiestas muy alegres que estaban en su fina.
¡Valientes fiestas tan buenas! -dijo cosiaca-. Aquí si que voy a pasar yo bien sabroso…pero lo importante es ir a almorzar que está haciendo mucha hambre.
se entró a una fonda, muy campante aunque sabía que no tenía para el almuerzo.
Llegó al comedor, se acomodó y dijo:
-Buenas mi señora. Necesito que me sirvan un almuercito bien bueno. Pero tal como me lo sirven en la casa.
-como no señor. Ya mismito.
Le trajeron el almuerzo. Se lo comió y fue a salir muy orondo sin pagar. Cuando lo atajó la mujer:
-Oiga, señor: ¡usté no ha pagao!
-Qué voy a pagar, mi señora, si yo le advertí que me sirviera un almuerzo como me lo sirven en mi casa y en mi casa no me cobran….

Cuento 2.
Por la noche se fue a merendar; -Vea, señora: sírvame un chocolatito. -Si, señor, Demás.
-Pero en una tacita grandecita….y bien parviao…
-si, señor.
Se sentó cosiaca a beber chocolate y a comer. Y así que ya terminaba, sacó del bolsillo unas cucarachas que había llevao y las echó en la taza, con harto disimulo.
Y comienza de esta manera:
-¡gas!; virgen…¡gas!
Y haciendo arquiadas. Haciendo arquiadas.
-Qué le pasó, señor? ¿Qué le pasó?
¿qué clase de fonda es ésta? ¡Gas! ¡Auf! Vea las cucarachas que me encontré. ¡Gas!
-Haga silencio, señor -Suplicaba la vieja-. ¡Calle la boca! ¡Mire que está mirando todo el mundo!
-¡Gas! ¡Gas!
-Ay, señor. Mire; bien pueda váyase y no le cobro la merienda.
Y Cosiaca, que esto ero lo que esperaba salió satisfecho. Comió y merendó y nada le costó.

Cuento 3.
Al otro día le hizo un mandado a una señora. Para que le diera almuerzo. Llegó a la cocina y le dieron una sopita.
-¿Y qué más es el almuerzo? -preguntó.
-Nada más.
-Entonces sírvame la merienda, pa que salgamos d’eso di una vez…
-Bueno, Cosiaca. Le vamos a encimar un huevo a caballo.
Le sirven un montón de arroz, y encima, un huevo frito.
-¿Y esto qué es? -pregunta Cosiaca.
-¿Pues no ve? Un huevo a caballo.
-¿Si? Entonces ¿ por qué no me hace el bien y me le pone una monturita de carne y un par de estribos de yuca?

19 ene 2012

¡AGUA QUE LOS PÁJAROS 
NO BEBEN!
EL AGUARDIENTE EN COLOMBIA

Según antiguas crónicas, Colón recibió de manos de nuestros aborígenes y como regalo de bienvenida un gran presente: El tabaco.
Relata la misma crónica que en 1493 en su segundo viaje Colón trajo a nuestros aborígenes a manera de contraprestación la caña de azúcar, la panela, la miel y un líquido que probado fue agridulce y que recordó a los indios una palabra quechua, guarapo.
Tendría que pasar mucho tiempo para que el aguardiente y el tabaco vencieran toda clase de resistencias y avatares históricos para sentarse sin mala conciencia, discriminación de sexos y ocultamientos para ser ampliamente aceptados y accesibles en las mesas del este y otro lado del Atlántico, como compañeros estimulantes de estos alimentos del espíritu como la ensoñación, la amistad, el júbilo y el simple descanso.
Los aborígenes estaban acostumbrados a su inmemorial chicha que obtenían del maíz y también de la yuca, la piña, la mandioca y el maguey.
Cien años después de llegar a la América, Brasil se convirtió en un gran productor de caña compitiendo con madeira, Costa del Sur, el Lejano Oriente y dándole al azúcar y al aguardiente el carácter de moneda, para comprar esclavos, generando así enormes problemas sociales y políticos, fundamentar la economía de algunos países y generar la riqueza de algunas familias. Y para lo que aquí nos interesa, darle a los licores destilados con base en el zumo de caña una relevancia no conocida en otras geografías. Ya existía en Europa el vino y aguardiente de uva, de papa y de diversas frutas, bayas y cereales.
En Colombia el consumo de licor debía ser notable en aquella época, pues las recaudaciones por este concepto arrojaban un rendimiento halagador, gracias a una real orden del 24 de mayo de 1788, que elevaba del 6% al 18.5% el impuesto de cada botija de aguardiente.
La renta de aguardiente, rigurosa institución de tipo capitalista se extinguió en 1810, conjuntamente con la preponderancia de la corona de España en estos territorios.
La cultura del aguardiente hizo que, contrario a lo que podría pensarse, la primera fábrica que existió aquí no fuera de telas sino de aguardiente. El cronista de fines del siglo XVIII José Antonio Benites, narra que en 1784 y 1787 fue construida la real Fábrica de Aguardiente mientras que el primer telar tuvo origen en 1790.
Luego de esta triunfal historia adentremonos de una manera descriptiva en nuestro caso particular el Monopolio en Antioquia y el desarrollo publicitario del aguardiente a través del tiempo.
La amplia comercialización del aguardiente, la chica y el guarapo llamó la atención de los oficiaLes del rey con las perspectivas de estancar esa cuenta y así le abrían al tesoro real y a sus propios bolsillos grandes beneficios por razones de poder, de propio lucro y adheridas a ellas argumentos de índole social y moral; la intervención del estado permitía controlar una bebida a la cual ya se acusaba de promover distintas manifestaciones delictivas, como el homicidio, el hurto, amén de faltar a la moral y a la evasión de impuestos o tributos al rey.
El primer intento de prohibición fue en 1758 y luego Fernando IV se limitó a dar normas sobre la higiene en su preparación y sólo vendría a recibir un severo golpe oficial en 1948 durante el gobierno de Ospina Pérez y por iniciativa del Ministerio de Higiene.
En la Nueva Granada termina imponiéndose el aguardiente y generando un largo proceso de experimentación entre diferentes forma de intervención estatal en su fabricación y ventas, que buscaban ante todo lucrarse lo más posible de una renta que entrañaba grandes beneficios terminando con la administración directa de los gobiernos departamentales, no como un asunto de voluntad política sino como una medida de posibilidades históricas incluyendo las de infraestructura y vías de comunicación.
Su elaboración comienza con la fabricación del alcohol, que se prepara a base de miel virgen, levadura, azúcar y agua, productos que son cuidadosamente seleccionados y preparados, químicamente perfeccionados y celosamente controlados, para que esta materia prima sea básicamente y en grados precisos, la fuente primordial en la fabricación del primer producto de la licorera colombiana.
El aguardiente no se fabrica, se prepara a partir de sus materias primas. Los distintos aguardientes no son exactamente iguales en su composición, la fórmula es exclusiva de cada licorera, sin embargo, en Colombia, se cumple con unos requisitos establecidos por el Icontec, el código fiscal de cada departamento y la Ley de Licores (1994).
 (Tomado de fabrica de licores de Antioquia)

18 ene 2012

DEBORA ARANGO
"...a mí no me halagaban las mujeres de mantillas lindas, eso no me inspiraba, ni siquiera me provocaba, a mi me inspira la pobreza, el dolor, el esfuerzo del pobre, esos niños disfrutando un caldito que les van a dar, eso es lo que me gusta a mi..."

 (Tomado del documental "Paisas Memoria de un Pueblo")

15 ene 2012

EL PARCERO 
DEL POPULAR Nº8
Robinson Antonio Posada Vargas, actor-cuentero, director y dramaturgo. Nace en Medellín en el barrio Manrique, Docente de cátedra de la universidad nacional de Medellín.
Robinson posada a través de sus múltiples propuestas artísticas muestra la idiosincrasia de un pueblo, la importancia de la literatura y la verdad de las calles y su gente, usando como medio relator y demostrativo la cuentearía, recogiendo historias de tradición, literatura, urbanas y musicales, entre otros. Apropiándose de la tradición que navega de boca en boca desde el principio de los siglos.
En su propuesta escénica se ha interesado por la investigación social y lingüística de las comunidades menos favorecidas, contando a través de la palabra las historias de la gente de los barrios populares de Medellín para lo cual hace uso de herramientas de investigación, fortaleciendo su propuesta de hablar de Medellín, de sus necesidades, de sus habitantes; todo ello encarnado en un personaje narrador de barrio que él ha decidido llamar “el parcero del barrio popular número 8”.
Publico en marzo de 2007 un libro de cuentos llamado "voces del barrio", y realizó la producción del primer CD de cuentos en parlache en Medellín, llamado "olor a barrio".
Ha participado en diferentes festivales de teatro y cuentearía a nivel nacional e internacional, de los cuales se destacan: festival internacional de cuentearía ciudad de Medellín, festival iberoamericano de teatro de Bogotá, festival internacional de teatro de Manizales, festival iberoamericano de cuenteros abrapalabra, festival internacional de Barquisimeto (Venezuela), festival colombiano de teatro ciudad de Medellín, entre otros.
(fragmento de autobiografía) 
DESCARGA

14 ene 2012

LA SALSA EN MEDELLÍN
SONIDOS DEL GOCE Y EL DOLOR URBANOS
(Fragmento)
En medio de la brega de la gente para aguantar la cabalgata con la ciudad a las espaldas, la salsa se ha hecho palabra. Esta música, que narra los estados de ánimo motivados por las condiciones materiales y espirituales de existencia de los desarraigados, los marginados, los pobres, se ha tornado recurrente forma de comunicación urbana en Medellín. Los temas salseros recrean las situaciones del barrio pobre y del resto de un imaginario de violencia que son las calles de hoy para la ciudadanía.

La gozonería ha potenciado la exaltación de la condición humana del hombre de esta ciudad. Así la salsa permitió que un significativo número de pobladores de Medellín sintiera, y en el mejor de los casos interpretara, las circunstancias urbanas en que se desenvolvía.

Lo que pudo permanecer en la memoria del colectivo como mera anécdota se transformó en un mensaje lleno de sentido, porque el sonido del Caribe ha dinamitado la conciencia de la realidad y ha facilitado la reanimación de la misma en favor del fortalecimiento de la identidad y de nuevas apropiaciones culturales urbanas. Hay una comprensión del ser urbano desde la depresiva, valiente y esperanzadora obra que la salsa pinta: criminalidad, vicio, desempleo, desarraigo, resistencias, logros, emancipaciones y alegría.

En medio del canto heredado de Nueva York, y de algunas ciudades latinas, se liberan la cadencia y el ritmo propios de las formas de expresión que han venido constituyendo los muchachos de los barrios populares. A partir del ambiente de rumba que moldea y vivifica el lenguaje salsoso surge también una postura frente al otro y la ciudad: imaginaria o realmente, aquel es socio o contrario de anonimato y en ella se sucumbe y se disputa todo.

Buena parte del público salsero en Medellín refleja la inseguridad del poblador que de manera reciente se ha incorporado, tras las inmigraciones que cruzan historias familiares y comunitarias, a la dinámica urbana. Y la rumba, el ruido del Caribe, habilita el desarrollo de un aprendizaje urbano que además se da sobre la marcha. La música está en la mitad de esa relación: recoge la experiencia y la presenta también como forma de conocimiento, es una pequeña-honda de reflexión cantada de lo vivido.

Los muchachos de nuestras calles se preguntan por ellos mismos. La salsa los reúne con las nostalgias que Medellín les ha enseñado. Se trata de una reafirmación y una exploración de las imágenes que la calle deja en su interior, la fabricación paulatina de ideas que motiva estar en medio del turbulento accionar de los barrios populares. La salsa desprende cierto aire que despierta a los chicos en su urgencia, pero es igualmente una respuesta en términos de poder, de dominio de un espacio y de un ritmo vitales, propia de nuestros sectores más desprotegidos. Es que "esa calle tanto los determina como ellos se las inventan". 

El goce de esta expresión musical se ha integrado a una práctica existencial a las situaciones que caracterizan la vida contemporánea de Medellín. Un fenómeno que ha entrado a hacer parte de la vida de la ciudad y que no sólo es comercial ni musical, sino fundamentalmente cultural. La música de Nueva York sopla los lamentos de "ese allí" ahora arremolinado en mitad del Valle del Aburra.
Por:Sergio Santana

12 ene 2012

EL GEGAR COLOMBIANO 
UNA RAZA DESCONOCIDA
El Gegar colombiano es una raza canina creada por el fallecido Germán García y García, reconocido criador de perros en Colombia de donde toma el nombre la raza. La investigación para la creación de esta raza comienza en 1975, por esto es prácticamente una raza nueva, creada con la intención de que Colombia tuviera un perro nacional con estándar, como el Inca peruano, el Dogo argentino, el Fila Brasileiro o el Chihuahua mexicano. Todavía es una raza en formación, con unos 200 animales localizados en Bogotá, Ibagué y los Llanos.

Es un descendiente del Basenji, el Canaan Dog y una primitiva raza del interior del país Colombiano, que actualmente se considera extinguida. Sin embargo es común ver similitudes entre el "Gegar" y los perros callejeros o "criollos" llamados también "Gozques", que deambulan por las calles de las ciudades colombianas.

La investigación para el desarrollo de la raza, encabezada por Germán García y García inicia con un extenso recorrido por la Costa Atlántica colombiana, García y García se percató de que en los pueblos de esta región existían “razas” parecidas, similares a una raza europea, exactamente de España y que fueron traídos a Colombia en épocas de la Conquista, según García y García en esta parte de la investigación no tuvo que hacer una inversión mayor en la adquisición de estos ejemplares, ya que en promedio pagaba cien pesos de la época por animal.

La segunda parte de la investigación se desarrolló en Bogotá en donde Germán García y García reunió 20 perros criollos o "Gozques" como son conocidos en el país, con el fin de establecer que los perros callejeros (Gozques) son el producto de una mezcla que comenzó con el Podenco Ibicenco, originario de Ibiza, raza traída por los españoles a América. Esta raza, muy popular en Mallorca, se unió a la Basenji, que llegó a bordo de los barcos negreros desde el África y cuya característica es una rareza entre los caninos: no ladra, como los perros, sino que maúlla, como los gatos.

El cruce de aquel perro español con éste africano fue dando como resultado esta particular raza “criolla”, o "Gozque", con el que poco después de la Conquista se fueron poblando las zonas ribereñas del Magdalena, al igual que República Dominicana, Honduras, Guatemala, Panamá y los demás países en donde desembarcaron españoles y africanos con sus mascotas.

Dentro de las investigaciones García y García también advirtió del parecido que tienes los ejemplares colombianos con la raza Cirneco del Etna, muy popular en la región de Sicilia, Italia. Es ahí cuando se presentaría el primer obstáculo de la investigación, ya que no se pudo traer ningún ejemplar de esta raza al país. Decide entonces traer un Basenji, pero los cruces con los ejemplares colombianos son un fracaso. Aunque se lograron tres generaciones, no se consiguió el resultado esperado. Las orejas no paraban y ni siquiera ladraban.

García y García continua con la investigación en México donde como jurado en una exposición canina mundial se encuentra no solo con las razas que conocía, si no con una totalmente nueva para él, el Canaan dog, que es idéntico en muchos aspectos al perro nativo colombiano. García y García realiza cruces con estos milenarios perros y al fin, se logra lo que se buscaba, un animal más alto que el “criollo”, casi con las mismas medidas al español Basenji, guardian celoso, con cola de pluma y con otras características exclusivas de esta raza.

Dentro de las características especiales estas, su extrema fidelidad al amo, desconfianza con los extraños, excelente cazador, vigilante y bullicioso y de gran economía, debido a que no requiere una dieta especial.

Es una raza pequeña debido a los cruces de los que proviene, pero es un sabueso de gran resistencia, excelente olfato y buenos hábitos de aseo, de constitución maciza, su cabeza es triangular el cráneo mide lo mismo que el hocico, de orejas grandes en proporción con la cabeza, erectas, ojos almendrados, con mordida de tijera, cuello no muy corto, cuerpo largo balanceado línea dorsal a nivel. Sus patas frontales son rectas, las posteriores con poca angulación, cola en forma de hoz llevada sobre el lomo.

Es de color castaño puro y atigrado, en tonos claros a oscuros y puede tener manchas blancas y sobre estas pecas del mismo color base. Su temperamento es de nobleza hacia sus amos, pero bastante desconfiado con los extraños, inteligente, fácil de educar, vivaz, de buena relación con los niños y otro tipo de mascotas incluyendo otras razas de perro dependiendo de su educación. De gran instinto para la caza, sobre todo de animales como liebres y conejos e inclusive ratas, de gran actividad física, le gusta realizar trabajos y actividades junto a su amo. Su longevidad varía entre los 10 y 15 años de vida.
 (Tomado de berraqueranacional.blogspot)
DE LA HISTORIA DE ANTIOQUIA 
Hace siglos esta tierra que conforma nuestra Antioquia
era solo un paraíso de extensa y bella forma
con el cielo siempre azul y la altura en cordilleras
por mil ríos fue bañada y por las brisas tempraneras
rica en llanos y sembrados; en especies y marañas
que tapaban con recelo el dorado en las montañas
de sur a norte atravesada por Los Andes en Cadena
por tres fuentes circundada: Atrato, Cauca y Magdalena.
Habitada por valientes e indígenas guerreros
que tocaban con sus lanzas las montañas y los cielos
en el lado occidental se ubicaban Los Catíos
que moraban en cavernas, en refugios y en bohíos
de esta tribu tan bravía deriváronse Los Nores
Pencos, Peques y Garúes; Pubios, Guamos y Tuatoques
Nitamos, Peberes, Ceracunos; Urraos, Noriscos, Guascusecos
Caramantas, Iracas, Naratupes; Buriticaes, Ituangos y Los Tecos
Por el centro hasta El Porce se encontraban Nutabaes
con familias como Yuscas, Bitagüíes y Aburraes
Amagaes, Quimes, Aguasises; Ochalíes, Curquises, Moquiqueríes
Ocetaes, Cuerimes, Papimones; Taquiburríes, Niquías, Nequeríes
y al oriente Los Tahamíes aborígenes feroces
que dominaban la región con el rugido de sus voces.
Pero el hombre de otros mundos se introdujo en sus linderos
con misiones de Conquista que traía el gran Robledo
que fundaba poblaciones escondidas tras los cerros
mientras el Valle de Aburrá se inclinaba ante Tejelo
y después de tantas guerras fue erigida Santa Fé
en el llano del Tonusco donde toda blanca aún es.
Con el tiempo llegó Rodas gobernando con su ley
fue buen hombre y con los indios comportose como rey.
En instantes de Colonia Mon y Velarde apareció
y esta tierra que olvidada de riquezas la colmó
porque impuso de su parte con empeño y pundonor
que los hombres trabajasen con tesón y con sudor
desde entonces resurgió la atrasada Medellín
la que Herrera y Campuzano fundara sin confín.
Luego el tiempo fue pasando...!Independencia! alguien gritó
Juan del Corral en carta abierta batallones conformó
un joven mozo y guapo que naciera en Concepción
enrolose en esas filas que formaban la legión
se libraron mil batallas donde siempre fue a pelear
y nombrose con justicia el más grande federal
mas a Córdova en la patria no supieron valorar
de rebelde lo acusaron y lo mandaron liquidar.
La República se vino y la tal Constitución
tuvo Antioquia presidentes y después gobernación
Pascual Bravo en el oriente, Uribe Uribe hacia el sur
en el norte Pedro Justo, unos rojos, otro azul
también tuvo personajes de alta cuna y buena cama
que en Colombia y en el mundo dieron lustre y mucha fama
Gutiérrez cantó al maíz, Porfirio al más allá
y al hombre de esta tierra Epifanio en El Yarumal
el Ñito dispuso trovas, José Felix literatura
Tomás habló de marquesas, José María de arquitectura.
Y se fue llenando Antioquia de juglares y poetas
escultores y pintores, personajes y profetas
de inventores e ingenieros constructores de obras bellas
que iluminaron los faroles y en lo alto las estrellas
y seguirán por los siglos siendo lo que han mostrado
la base de un sueño inmenso en el pueblo que han levantado
y de antaño a nuestros días cuando el mundo ya es pequeño
donde quiera que se vaya...siempre habrá un antioqueño.
Iván Dario Mejía Betancourt 
"El Paisa Mejía"

6 ene 2012

JOSE A. MORALES
(GUITARRA DE GENTIL MONTAÑA)
Nacido en la Ciudad del Socorro, Santander, el 19 de marzo de 1913, el maestro Morales se trasladó a Bogotá aún muy joven y en la capital desarrolló casi la totalidad de su carrera artística.
Sus primeras incursiones musicales se remontan a 1935 con su primera composición, el tango "Marta", y luego como acompañante con el tiple del gran tiplista santandereano Pacho Benavides, dueto que se llamó "Los magos del tiple", remoquete que quedó para Benavides a la terminación del dueto.
El maestro Morales se desempeñó como Director de Relaciones Públicas de Sonolux y como comentarista radial sobre temas culturales en diversas emisoras de la capital de la república.
Todos los intérpretes andinos colombianos tienen, por fuerza de la exigencia del público, muchas de las obras de Morales en su repertorio. Pero en los inicios de su accionar como compositor fué el dueto de "Garzón y Collazos" el que mayor difusión dió a sus temas.
Su producción discográfica es amplísima, en versiones de una extensa nómina de intérpretes nacionales e internacionales, y en ella generalmente estuvo presente en materia de asesoría, arreglos o dirección, su entrañable amigo y compañero de oficina hasta su muerte, la de Morales, el maestro titiribiseño Jaime Llano González, en cuyo homenaje compuso cuatro de sus más hermosos pasillos instrumentales.
Algunas de la obras de José A. Morales, todas ellas incrustadas en lo más íntimo del sentimiento musical colombiano, son: "Pueblito Viejo", "María Antonia", "Pescador, lucero y río", "Soberbia", "Qué fácil fué olvidarte", "Ayer me echaron del pueblo", "Camino viejo", "Amor imposible", "Cenizas al viento", "Recordar es sufrir", "Amistad", "Un tiple y un corazón", "El corazón de la caña", "Campesina Santandereana", "Aunque lo niegues", "Yo también tuve veinte años", "Prefiero no verte", "Doña Rosario", y las instrumentales "Marta la presentida", "Bucarelia", "Campitos", "Tése quieto, deje planchar", "Titiribí", "Jaime Llano", entre otras.
La primera grabación de su música fué hecha por "Garzón y Collazos" en los estudios "esterofónicos" de Sonolux, así llamados porque sus paredes estaban cubiertas con esteras, recurso técnico acústico de la época, bajo la dirección del maestro Luis Uribe Bueno. Era un sencillo que contenía en una cara su bambuco "María Antonia" y en el anverso "Arrunchaditos" de Rafael Godoy.
Contaba el maestro Morales que María Antonia no tenía "tienda de besos", que esa frase era un simple adorno de la canción, pero que la tienda sí existía a orillas del Río La Palma, atendida por María Antonia González, una hermosa campesina que era, eso sí cierto, "la ventera más linda que he conocido".
Muchísimos fueron los homenajes que los diversos estamentos de la cultura colombiana rindieron al maestro Morales. Póstumos ha recibido otros tantos, siendo uno de los más importantes el del "Festival Mono Núñez" en 1998 dedicado a exaltar su memoria y durante el cual los 24 finalistas de este importante concurso debían interpretar una de sus obras. Igualmente, cada noche de festival, todo el público del Coliseo Gerardo Arellano entonaba de pié en emocionante, sonoro y afinado coro, una de las canciones del maestro, bajo la dirección de los grandes cantantes vallecaucanos.
José Alejandro Morales murió en Santafé de Bogotá el 22 de septiembre de 1978.

(No hay referencia de la biografía)