27 may 2012
CARLOS VIECO ORTIZ
Carlos Vieco Ortiz nació el 14 de febrero de 1900 en Medellín, Colombia. El menor de una dinastía que ha producido por cuatro generaciones numerosos artistas destacados nacional e internacionalmente, no solo en la música sino también en la escultura, la pintura y la arquitectura.
Fueron sus maestros Gonzalo Vidal, (autor del Himno Antioqueño) Jesús Arriola (compositor y director de orquesta español que se radicó en Medellín) y Eusebio Ochoa.
Considerado uno de los compositores más prolíficos de la historia musical de Colombia, Vieco fue condecorado con la Cruz de Boyacá y con la Medalla al Mérito del Instituto Colombiano de Cultura para destacar entre una veintena de premios y condecoraciones a lo largo de su carrera. Sus obras fueron galardonadas en por lo menos 10 concursos nacionales e internacionales.
Vieco engrosó el repertorio tradicional colombiano sin ser un innovador, en la mejor tradición de tres compositores que admiró, Pedro Morales Pino, Emilio Murillo y Luis A. Calvo. La gran contribución de Vieco consiste en sus cualidades como excelso melodista, cualidades que desarrolló desde muy temprano en su producción con un sello personal definido como sencillo, imaginativo y lleno de un carácter nostálgico que le aseguró una posición de privilegio en la música colombiana. El tenor y crítico musical César Giraldo lo llamó el “Schubert antioqueño”.
Alternó la composición con la docencia. Fue profesor del Instituto de Bellas Artes de Medellín, de la Casa de la Cultura, del Instituto Central Femenino (CEFA) por espacio de 32 años, de la Normal de Varones, del Instituto Jorge Robledo, del Instituto Antioquia, del Instituto Obrero y de la Universidad Pontificia Bolivariana.
Por invitación de la OEA, viajó con la Estudiantina Tejicondor a Estados Unidos en 1958, entidad que dirigió durante 28 años. En ese país actuaron en 30 presentaciones durante la celebración de la Semana Panamericana.
Profundamente tímido y modesto, se comunicaba a través de monosílabos, lleno siempre de extraordinaria bondad. Falleció en Medellín el 13 de septiembre de 1979.
GERMÁN VIECO TESTIMONIO PICTÓRICO
DE ANTIOQUIA
En sus acuarelas todo adquiere protagonismo. Tras de cada una de ellas hay-sin duda- una historia, una vivencia, una gesta, un sentimiento, un recuerdo, un valor; algo que en su concepto no debe pasar inadvertido para nadie. Ese es su compromiso tácito: pintar la historia y las cosas que están dejando de ser. Y esto lo expresa sencillamente: sin aplicar teorías ni medios que requieran justificación alguna, ya que según él lo bello no necesita explicaciones. Para el maestro Vieco es una verdad absoluta que todo sucede una vez y para siempre.
La obra pictórica de Germán Vieco intenta fijar en imágenes la vida cotidiana y el entorno geográfico del pueblo antioqueño. Esta ha sido su obsesión personal y también su compromiso como artista. La mayoría de sus temáticas tienen este común denominador: apresar en el tiempo aquellos elementos de la realidad que constituyen los fundamentos de nuestra identidad cultural. Su pretensión no es otra que re-crear las gentes y el ambiente que aprendió a conocer desde sus años de infancia; compartir con otros las cosas, las sensaciones y sentimientos que nos engrandecen; humanizar y sensibilizar la mirada y el corazón del público; captar la esencia del pueblo antioqueño.
En sus acuarelas todo adquiere protagonismo. Tras de cada una de ellas hay-sin duda- una historia, una vivencia, una gesta, un sentimiento, un recuerdo, un valor; algo que en su concepto no debe pasar inadvertido para nadie. Ese es su compromiso tácito: pintar la historia y las cosas que están dejando de ser. Y esto lo expresa sencillamente: sin aplicar teorías ni medios que requieran justificación alguna, ya que según él lo bello no necesita explicaciones. Para el maestro Vieco es una verdad absoluta que todo sucede una vez y para siempre.
Su obra es una memoria de la patria chica. Un muestreo del rostro, actividades, costumbres y paisajes regionales. Apreciar su trabajo es evocar con la memoria la historia silenciosa pero viva y alegre de gentes que aun pueblan nuestras ciudades y campos. "Así vivimos aquí" es lo que parecen expresar con ternura, curiosidad y poesía sus imágenes. "Mis temas son sencillos: los que la gente puede ver a diario en los caminos, bosques y lugares de Antioquia, la tierra bella del mundo. Esas cosas simples pero preñadas de ancestro, con olor a establo, a arriero, a enjalma, a yaraguá y todo lo que nos trae la nostalgia de los tiempos idos. En mis obras recojo la dulce evocación de los abuelos en el corredor de chambranas, sentados sobre un tronco, contemplando las canastas con melenas, las matas de novios sembradas en la bacinilla vieja, en la olla de aluminio o el bucólico campo con aromas de yerbabuena. Todo eso que la civilización se va llevando y que nunca más volveremos a ver".
Germán Vieco es un pintor que crea por placer y que realiza su obra con plena conciencia por lo que quiere comunicar. La acuarela como su primordial medio de expresión es una opción que asumió muy temprano en su carrera artística. La rapidez, la obtención de resultados inmediatos, fue el criterio que le hizo abrazarla con tanta fuerza y convicción. Para él, la acuarela es un arte mágico y confiable que vence al tiempo y al olvido. Una técnica mitad magia y mitad conocimiento y revelación. Una vida intensa, incesante y dramática requiere de respuestas que permitan el uso pleno de todos nuestros sentidos. Por eso, la acuarela constituye la herramienta más adecuada para realizar ese inventario de la patria chica. Con la elección estética de la acuarela ha podido acceder a la realidad y al imaginario colectivo con fuerza, gozo y sinceridad. Sin retórica ni discursos. Solo con la fuerza que comunican sus sencillas pero impactantes imágenes.
El valor de su obra está en el conjunto de acuarelas que la conforman, incluyendo aquella que realizó por primera vez al aire libre cuando apenas contaba con ocho años de edad y no tenia noción alguna de la técnica y tampoco de dibujo o la perspectiva, y cuyo merito anecdótico está en el hecho de haber sido realizada con la compañía de sus amigos de la cuadra en el barrio Boston de Medellín: Luis Hernández y Fernando Botero. Cada acuarela suya es un pedazo de sus vivencias. El saber extraer verdad y belleza de lo que diariamente contemplamos con indiferencia es propio de los artistas.
Su formación profesional corrió por cuenta propia. El mismo se estima un autodidacta y considera que su ruta actual la encontró desde que tiene uso de razón. Todo lo que sabe lo aprendió con gran esfuerzo. Su infancia transcurrió en un ambiente familiar propicio para cultivar esta temprana inclinación. Los objetos, las cosas y las circunstancias que recuerda de su niñez están estrechamente relacionadas con el dibujo y la pintura. Entre sus principales influencias recuerda a sus propios hermanos, a su padre, dueño de una empresa de artes graficas, y también a su tío Luis Eduardo Vieco, un gran acuarelista de quien nunca recibió una instrucción personalizada de su técnica. Al niño Germán Vieco le encantaba dibujar las escenas decembrinas; le gustaba pintar aquellos globos que la familia elevaba en una finca que tenían por Robledo. En estos comienzos dibujaba más por imaginación. La realidad como modelo es algo que asume unos años después.
Cuando era un niño salía con sus amigos a pintar al aire libre, tal y como lo hacían por entonces los pintores más reconocidos localmente. Todos los sábados y días festivos, casi religiosamente, acudían a los alrededores de Medellín en busca de temas. Por entonces, la ciudad era muy pequeña, todo estaba cerca y la mayoría de los rincones estaban repletos de calor humano, paisaje y color. En su memoria todavía, están vivas las salidas a pintar la cúpula de la iglesia de Buenos Aires, las lavanderas que diariamente se servían de las aguas de la quebrada Santa Elena y la carbonería que estaba cerca de su casa.
Sus años de adolescencia también transcurren entre mesas de dibujo. Primero, en el taller de artes graficas de su padre y luego independientemente como dibujante publicitario y comercial. Esto sin abandonar jamás su obsesiva pasión por la acuarela. Durante este periodo, dos personas lo motivaron indirectamente para perseverar en este propósito. Uno de ellos, su tío, a través de la observación que realizaba de su obra. Y otro, el maestro Humberto Chaves, un hombre que hizo del costumbrismo y de los ancestros antioqueños un arte grande. Era un admirador de las temáticas que desarrollaron ambos acuarelistas.
El estudio de la obra de Chaves lo hizo en una joyería, localizada en la calle Colombia con carrera Bolívar, donde semanalmente se exhibían dos cuadros del maestro. Allí pasaba horas observando cómo este había trabajado un tema, cómo había trazado una pincelada, cómo había logrado la iluminación y los cortes de luz y sombra. Estas informales clases al aire libre, sumadas a la visita a cuanta exposición se presentaba y a la consulta de cuanto libro especializado llegaba a las librerías y bibliotecas de la ciudad, constituyeron su escuela y su programa pedagógico. Estos momentos ejercían en él tal estimulo que una vez llegaba a su casa ponía en práctica todo lo aprendido. Y aunque este aprendizaje le demandó mucho tiempo y esfuerzo, agradece a Dios el talento y la capacidad que siempre tuvo para asimilar todo aquello que hoy hizo de él lo que es: un artista de la acuarela.
En Miami, y por espacio de un año, realizó estudios de dibujo comercial. A su regreso se vinculó nuevamente al diseño de empaques. Y lejos de pensar en abandonar este trabajo tan absorbente, lo aprovechó para continuar su aprendizaje de la acuarela, en un proceso de reciproca alimentación. Trabajar con los colores le producía una inmensa alegría. Era una forma de permanecer cerca de la acuarela.
La primera exposición del maestro cartagenero Hernando Lemaitre en el Club Unión lo marcó profundamente. Sus temas sobre Cartagena, el mar y la costa, fueron repasados y analizados una y otra vez durante los días de permanencia de la exhibición. Tan grande fue su impacto que a partir de entonces decidió empezar a tomar más en serio su aprendizaje del arte de la acuarela.
A partir de 1974, cuando ingresa como docente del área de dibujo publicitario al Instituto de Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia; su fascinación por la acuarela se enriqueció. En sus 21 años de actividad académica, y hasta su jubilación en la Universidad, contagió con sus sueños a otros: alumnos y profesores, con los que formó un grupo de acuarelistas que salían todos los fines de semana a pintar al aire libre hasta que el sol se ocultara. El, que siempre había anhelado contar con una guía, se convirtió en uno de los más queridos y respetados maestros de los estudiantes. La enseñanza fue su nueva pasión. El ambiente universitario lo atrapó y acogió como un hijo privilegiado. De su paso por las aulas, al maestro le complace el hecho de haber tenido la valentía de sembrar la semilla de incrementar el uso de la acuarela como técnica pictórica en una época y en un medio artístico que la concebía como un arte menor y en contravía de los tiempos modernos.
Por esta misma época, aparece en su vida don Gabriel Fernández Jaramillo, un padre y un mecenas, que interesado y convencido de sus dotes artísticas lo persuadió para que realizara una exposición de su trabajo en el Club Unión. Desde entonces, Germán Vieco empezó a trabajar con más fe e intensidad. Y las exposiciones se multiplican con el paso de los años.
Para Germán Vieco las satisfacciones más grandes y conmovedoras a lo largo de su carrera las ha recibido de la gente que conoce y ha seguido la evolución de su obra, y de las personas que asisten a sus exposiciones. “Sólo ellos saben lo que yo siento al pintar. Amor y placer”. Esto es lo que convierte al arte en un acontecimiento universal. Expresiones espontáneas del público como “Germán, se te inundó el alma”, a propósito de una exposición colectiva sobre la tragedia del pueblo del Peñol, que desaparece para dar campo a una represa, son satisfacciones que bien le valen toda la vida invertida en el aprendizaje de su arte.
La obra de Germán Vieco impresiona por la belleza de su sencillez, la capacidad de evocación y la provocación que suscita en la mirada y sentimientos de las nuevas generaciones. “Ahí quedan pues algunas estampas de nuestros campos para que nuestros hijos y nietos las visiten, aunque sea espiritualmente”.
José Jaramillo Alzate
29 abr 2012
PROGRAMACIÓN 16 ENCUENTRO NACIONAL DEL TIPLE
Jueves, 28 de junio de 2012
GALA COLOMBIANA DEL TIPLE
Viernes, 29 de junio de 2012
CONCIERTO COMFAMA
TIPLES EN EL ÁGORA
GALA INTERNACIONAL DEL TIPLE
Sábado, 30 de junio de 2012
GALA INFANTIL Y JUVENIL DEL TIPLE:
TERTULIA DIDACTICA: "EL TIPLE ALMA DE LA NACIÓN, SU HISTORIA, SU TÉCNICA Y SU PROYECCIÓN".
TIPLES EN MEDELLIN NO. 1
TIPLES EN MEDELLIN NO. 2
TIPLES EN EL RETIRO
TIPLES EN SABANETA
Domingo, 01 de julio de 2012
TALLER CON LOS MAESTROS DEL TIPLE - PATROCINA BANCO DE LA REPÚBLICA.
CEIBAS TOLDOS Y TIPLES PARQUE PRINCIPAL DE ENVIGADO "MARCELIANO VÉLEZ"
(Programación sujeta a cambios)
24 abr 2012
CONCIERTO COLOMBIANO
Lunes a viernes 12 m a 2 p.m. a través de la emisora
cultural de Bucaramanga 100.7 FM. Las mejores versiones musicales de los más
importantes intérpretes de música andina colombiana. Cubrimiento periodístico
de festivales en toda la región andina colombiana.
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117 AÑOS DEL NATALICIO DE
FERNANDO GONZÁLEZ
(24 de abril de 1895 - 16 de febrero de 1964)
Medellin, abril 24/53
Monchín: Acabo de recibir tu
carta en que tratas de ti mismo y en qué dices que el conocimiento por
excelencia es el de uno mismo y de los demás. Esto me ha llenado de euforia
(euforia, bienestar), pues veo que el camino que escogiste es el mismo en que
siempre he soñado, y tu carta llegó a las siete horas de haber cumplido yo los
58 años: nací, creo, a las cuatro y media de la mañana del 24 de abril de 1895,
durante un aguacero. (...) Se conoce a sí mismo el que averigüe cómo es, cómo
reacciona y por qué... Ídem para los demás. (...) En todo caso: Mediante la
cultura (cultivo): la meditación, la práctica y la comunicación con el Padre
(Dios), es posible aunque dificilísimo, llegar al sentimiento o vivencia de la
inmortalidad. (...) Bueno, Monchín, me exageré, pero es porque a los dos nos
apasiona la grandeza. Yo siempre he dicho que nadie tan pequeño como yo, pero
nadie que tenga tanta gana de ser grande y como heredero de Dios. (...) Y hasta
luego. Ya hoy tengo 58 años y un día. Ya me acerco a los dioses, a Sócrates, a
Dostoyevsky, a Shakespeare. Te abrazo.
Fernando González
(Cartas a Simón)
23 abr 2012
23 DE ABRIL,
100 AÑOS DE LA MUERTE
DE RAFAEL POMBO
EL BAMBUCO
Aire y baile popular de la Nueva Granada
(Colombia)
I
Para conjurar el tedio
De este vivir tan maluco
Dios me depare un bambuco,
Y al punto, santo remedio.
Buena orquesta de bandola
Y una banda de morenas,
De aquellas que son tan buenas
Que casi basta una sola.
Y aquí de los granadinos!
Venga el cometa dragón!
Veremos el encontrón
Sin dársenos tres cominos.
Lejos Verdi, Auber, Mozart!
Son vuestros aires muy bellos,
Más no doy por todos ellos
EI aire de mi lugar.
"Mal gusto" diréis, tiranos,
Más yo en mi gusto porfío,
Qué bueno o malo, es el mío
Y el de todos mis paisanos.
Ningún autor lo escribió,
Más cuando alguien lo está oyendo,
El corazón va diciendo,
“Eso lo compuse yo”.
Y bien se ve que no miente,
Pues hijo de padre tal,
Es como triste y jovial,
Quejumbroso, inconsecuente.
Nadie lo hizo, porque nos
Disfrutamos del derecho
De recibirlo ya hecho
Todo de manos de Dios.
Vino y pan, tienda y colchón
El ·árbol sabe ofrecernos,
¿Por qué no ha de componernos
El viento nuestra canción?
Justo es que nadie se alabe
De inventor de aquel cantar
Que es de todos, a la par
Que el cielo, el viento y el ave.
Del Carchi hasta Panamá·
Nuestros niños lo adivinan.
Nuestros pajares lo trinan
Y en nuestras brisas está.
Es el lamento que lanza
El genio de estas regiones
Por tantas generaciones
Que vi morir sin venganza.
Una melodía incierta
Intima, desgarradora,
Compañera del que llora
Y que al dolor nos despierta.
O una risa de placer,
Instadora, turbulenta,
Que arrebata, que impacienta
Con eléctrico poder.
Un retozo tan simpático,
Que en contagiosa locura
No consiente ceja dura
Ni melindre aristocrático.
Nuestros rústicos con él
Cantan al recién nacido,
Y él les sirve de gemido
De una tumba en el dintel.
Parabién o funeral
Del que nace o del que muere:
Ya solemne miserere,
Ya cántico bacanal.
Doma con él los rigores
De su Filis un patán,
Mejor que el mismo don Juan
Con su almanaque de amores;
Y cuando a su desdeñosa
Feroz castiga el salvaje
Propinándole el brebaje
De la tonga ponzoñosa,
Ella, en fatal zamacuco
De erótico frenesí,
Corre y danza aquí y allí
Tarareando el bambuco.
Hay en él más poesía,
Riqueza, verdad, ternura,
Que en mucha docta obertura
Y mística sinfonía;
Y así respóndele fiel
El corazón donde llega:
Con él el alegre juega
Y el triste llora con él
Mágico el más obediente,
Camaleón musical,
Siempre el mismo original,
Pero siempre diferente.
Eterna variación
En que hallamos por instinto
Acento fiel y distinto
Para cada sensación;
Porque ha fundido aquel aire
La indiana melancolía
Con la africana ardentía
Y el guapo andaluz donaire.
Su ritmo vago y traidor
Desespera a los maestros;
Pero acá· nacemos diestros
Y con patentes de autor.
Tesoro de pobres es,
Y ¡ay! que nadie se lo quita,
Mientras su voz lo repita
Y lo ejecuten sus pies.
Y si ordenase un tirano
La abolición del bambuco,
Pronto vieran cuán caduco
Es todo poder humano.
ESPAÑOL COLOMBIANO
(23 DE ABRIL DÍA DEL IDIOMA)
"Yo no sé si los colombianos somos quienes mejor castellano hablamos, pero seguramente somos quienes más amamos esta lengua" José Antonio León Rey, profesor colombiano delegado por América Latina de la Real Academia de la Lengua Española.
Si hay algo que caracteriza al colombiano, es su singular acento y su llamativa forma de hablar. Sin embargo esta versión del español, ese español colombiano no es uniforme y varía dependiendo de la región geográfica, aunque hay algunos puntos en común.
Según estudios generales, en Colombia se habla alrededor de 11 variaciones de la lengua española, lo que ocasiona unas características propias en cada “versión”.
Dentro de las características comunes del “español colombiano” están el por ejemplo, para la segundan persona del plural se usa casi exclusivamente el “ustedes” aboliendo de las conversaciones tanto formales como informales el “vosotros “, que queda relegado al uso exclusivo por parte de la Iglesia y su lenguaje. Otra característica es el trato de “usted”, que en los habitantes del interior del país es mayoritario, tanto en conversaciones formales como informales, entre amigos o familiares, lo que le daría algo de tosquedad a las conversaciones; aunque este uso del “usted” hoy día se remite sobre todo a las conversaciones entre personas del mismo sexo, el uso del “tu” llamado popularmente “tuteo” se remite por ejemplo a las conversaciones hombre-mujer o viceversa; ya que su uso se toma como “dócil” e inclusive “dulce”, el “tuteo” entre personas del mismo sexo (remitiéndonos en este caso a los habitantes del interior), podría ocasionar graves equivocaciones y ya saben a qué me refiero. Al contrario en los habitantes de la costa pacifica el “tuteo” es común en su habla diaria, por lo que su uso es mucho más común.
Otra característica común del español es el seseo (común en Hispanoamérica) y el no tener diferencia fonética entre el “cocer” o “coser” o “cazar” y el “casar”. Otra de las características es la perdida de diferenciación entre la “ll” y la “y” lo que ocasiona algunos errores gramáticos, aunque la falta de diferenciación se remite sobre todo al área de Boyacá y Cundinamarca. En las regiones de Antioquia y Valle el uso del “vos” es muy generalizado e incluso hoy día, debido a las migraciones internas su uso se ha trasladado a ciudades del centro del país, sobre todo Bogotá. Anteriormente el “vos” se usaba de forma informal y su uso con personas adultas se podría tomar como maleducado y grosero.
Fonéticamente en Colombia también existen características importantes respecto a otros “españoles”, por ejemplo el uso de la terminación “ico” que se restringe nada mas a palabras terminadas en “t” (gato – gatico) y no como suele usarse en otros países hispanos en donde se suele usar con palaras con letras diferentes (beso – besico). También cabe destacar (llegando a términos complejos y que admito me quedaron algo difíciles de entender en un principio) que en el dialecto “colombiano”, la “b”, la “d” y la “g” tienen variaciones en su pronunciación, es por esto que al interior del país las oclusivas (cuando hay necesidad de interrumpir el flujo de aire: p, t, k) se articulan como fricativas (cuando se estrecha dos órganos para crear una corriente de aire: f, s) o en algunos casos como aproximantes solo en contexto intervocálico, pero se mantiene como oclusivas antes de una consonante.
Según la Wikipedia (lugar en donde encontré gran parte de la información aquí expuesta) en Colombia se podrían identificar varias zonas para identificar los dialectos del español que allí se hablan, identificando dos grandes zonas: “zonas bajas” (calentanos y costeños) y los de “montaña o andinos” (cachacos). “En líneas generales, los dos macro-dialectos colombianos, el costeño o de tierra caliente y el cachaco o del interior, muestran claros paralelismos con los dialectos meridionales y centro-septentrionales de España respectivamente. El español cachaco o del interior, de base castellana (español centro-septentrional), articula con claridad la -s postvocálica o final de palabra, tiene -n final alveolar firme y no debilita la -l preconsonántica en “r”. El español costeño tiene su base en el español meridional de España y por esto debilita la -s postvocálica o final (los costeños - loh cohteño), articula la -n como velar (camión - camiong) y en algunas zonas debilita la -l preconsántica en “r” (alguno - arguno). En morfología el cachaco conserva de forma parcial el voseo antiguo castellano (zona occidental) mientras que el costeño hace uso extenso de tú como en toda la ribera caribeña. Cabe señalar que en el sur de la Guajira y el norte del Cesar, se usa un voseo similar al del Estado venezolano de Zulia.”
Superdialecto Costeño:
Superdialecto Central (de montaña)
Zona Occidental:
Zona Oriental:
Subzona Cundiboyacense Español cundiboyacense, Español bogotano (rolo)
"Llama la atención el empeño con que (los colombianos) inculcan la importancia de conservar en toda su pureza la lengua castellana”. Periódico La Miscelánea, Santafé de Bogotá, 1820.
"Colombia tiene la gloriosa tradición de cultivo de la lengua, porque desde el momento mismo de la Independencia los próceres se preocuparon de cultivarla". Víctor García de la Concha, director de la Real Academia Española, 2005.
"No existe un dialecto de la lengua española que se pueda afirmar que se habla mejor que otro. Creo que esta tradición que tiene el español colombiano se debe más a que se ha cultivado el estudio de la lengua". José Moreno de Alba, director de la Academia Mexicana.
"Probablemente en ningún país hispanoamericano se han escrito tantos excelentes trabajos lingüísticos sobre el léxico de la variedad de español dentro de sus fronteras como los que se han publicado en Colombia por colombianos". Gunther Haensch y Reinhold Werner, Autores del 'Nuevo diccionario de colombianismos', 1993.
(tomado de berraqueranacional.blogspot.com)
22 abr 2012
CARLOS OSORIO
Carlos Alberto Osorio Monsalve, nació el 11 de septiembre de 1956, en Aguadas Caldas Colombia.
“HOMBRE Y TIERRA” Estimados amigos, conocidos y colegas. Expongo ante sus miradas inquietas el fruto de mi trabajo con la esperanza de llenar todas sus expectativas. Y es que por un corto tiempo, en el apacible ambiente de mi estudio empecé a trabajar una serie de obras que pudieran interpretar mi humilde sentimiento. He creado un significativo y elocuente conjunto de obras que incluyen oleos y dibujos.
Pongo a su consideración y a la libre interpretación de lo que cada una de mis obras inspire con la certeza de que sus comentarios y críticas aporten a la madurez que he buscado desde mis comienzos. Y es este mi objetivo, llegar a sensibilizar con mi obra, procurando que sean participes de mis fines propuestos.
Cada obra tiene su propio significado, invita a involucrarse con su mensaje reflexivo, exclama un grito silencioso que no se ahoga en el infinito, sensibiliza el alma y transporta el sentimiento.
He procurado dar todo de mi, creatividad, expresión, composición, técnica y trabajo consiente, para que sea esta muestra una fiel representación de mi identidad artística.
HOMBRE & TIERRA, pretende ser a partir de entonces, desde ayer y en el futuro ser la obra representativa de mi capacidad artística, comparto con ustedes la alegría de un ideal propuesto, el mostrar mi trabajo y que juntos, parados frente a cada una de las obras, divaguemos en conceptos ilimitados tratando de ser parte y protagonistas, asimilando el mensaje implícito y dilucidando sobre lo que quiero decir con luz, color y forma.
CARLOS OSORIO
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